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El territorio perteneciente a la región macaronésica constituye un importante enclave en el plano medioambiental, territorial y económico. Tanto las islas oceánicas como las zonas no emergidas presentan una situación geográfica y unas condiciones oceanográficas particulares, atrayendo una gran biodiversidad. Por ello, suponen un punto clave para la subsistencia de muchas especies locales y migratorias, como numerosos cetáceos, tortugas y tiburones.

Las Islas Canarias y, en concreto, la isla de El Hierro, también presentan características propias, como la amplia variabilidad de sustratos y hábitats y una situación geográfica donde convergen especies tanto de regiones biogeográficas templadas como tropicales. Pero la mayor parte de estos fondos profundos se encuentran inexplorados, a pesar de su cercanía a la costa. A poca distancia, el fondo marino cae hasta 3.000 metros, y este amplio rango batimétrico se traduce en una amplia variedad de hábitats y especies en poco espacio. Muchas de estas criaturas son extremadamente frágiles o difíciles de hallar en otros lugares.

Con el ánimo de saber más de lo que se oculta al sur de la isla, y dado el creciente interés general por impulsar nuevas medidas de protección, la organización internacional de conservación marina Oceana organizó una expedición en otoño de 2014 gracias al apoyo de la Fundación Biodiversidad, del Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente. Así mismo, también se documentaron varias montañas submarinas inexploradas, que se sitúan tanto al norte como al sur de las Islas Canarias.

Esta exploración fue realizada mediante un robot submarino capaz de tomar imágenes en alta definición, el cual reveló hallazgos excepcionales. Así, pudieron verse hábitats que están dotados de protección a nivel nacional y/o internacional, como fondos de maërl en las zonas más someras, o arrecifes de profundidad de muy diversa naturaleza (corales blancos Madrepora oculata y Lophelia pertusa, esponjas piedra o Lithistidas, ostras gigantes del género Neopychnodonte, etc.). Las estructuras tridimensionales que forman estos hábitats acogen a infinidad de especies marinas, que encuentran en este hábitat el espacio idóneo en el que asentarse, alimentarse, reproducirse o cobijarse, aumentando considerablemente la biodiversidad en esas áreas.

La expedición de Oceana filmó en El Hierro animales muy poco conocidos o desconocidos para la zona. Entre ellos se encuentra el pez transparente Dolichopteryx longipes, del que no existía ninguna grabación. Otros peces escasamente documentados anteriormente son el trípode (Bahypterois dubius) y la boceta (Avocettina infans). En aguas de El Hierro se encontraron también erizos de cuero (Araeosoma fenestratum), esponjas carnívoras de la familia Cladorhizidae y fondos de foraminíferos gigantes (Syringamina cf. fragilissima). Además, se han documentado eventos excepcionales, como la freza del tamboril oceánico (Lagocephalus lagocephalus lagocephalus).

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