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Expedicion Mediterráneo 2007

A principios de mayo, el Oceana Ranger inauguró su expedición 2007 en el mar Mediterráneo.

Diarios

Empezamos el último día con una mar tranquila y sin apenas viento. A las siete de la mañana estamos al este de Columbretes perfilando con la sonda el canon que se encuentra aquí. La superficie está sobre los 120 metros de profundidad, y desde ahí cae hasta los 600 - 700 metros, en algunas partes con paredes casi verticales.

Tras casi tres días de temporal, pasando el primero dando saltos durante casi 20 horas y los dos siguientes atracados, al fin hemos podido hacernos a la mar de nuevo. Las condiciones no eran tan buenas como decía el parte pero, ha ido mejorando durante el día.

Tras unos días en Formentera para preparar el ROV y poder filmar las montañas marinas del Canal de Mallorca, nos ponemos de nuevo manos a la obra. Ayer aprovechamos para realizar algunas inmersiones con submarinistas en los alrededores y conseguir imágenes de meros (Epinephelus marginatus), falsos abadejos, (Epinephelus costae), gitanos (Mycteroperca rubra), espetones (Sphyrna viridensis) y otros peces de tamaño medio y grande.

Ayer por la noche partimos de Palma con destino a las montañas submarinas del canal de Mallorca. Estuvimos realizando algunos ajustes, ya que queremos llegar a los 300 metros de profundidad, y esperando un poco a que pasara la tormenta. Cuando estuvimos listos, nos dirigimos primero a Les Olives, que es la que se encuentra a mayor profundidad.

Aunque la mar está bastante bien, el día ha amanecido nublado. No solo en el cielo, sino también las nubes aparecen sobre el robot, que está dando algunos problemas.

Llegamos a Cabrera el 15 por la tarde para continuar con los muestreos en la parte oriental del Parque Nacional. Cuando llevábamos diez minutos con el robot en el agua, vimos que se estaba formando una pequeña nube de condensación en la lente de la cámara, lo que nos indicaba malas noticias; estaba entrando agua. Decidimos suspender la inmersión y sacar el ROV del agua. Alguna junta tórica o alguna conexión debía estar rota.

Hoy es día de puerto en Rota, con un fuerte temporal de Levante en el Estrecho, estamos a la espera de que el tiempo mejore para emprender la travesía a Baleares. Hoy toca acondicionar el barco, reorganizar toda la información obtenida durante la semana, preparar los envíos a Madrid y en definitiva, sacar conclusiones.

No hemos dormido prácticamente en toda la noche. La inmersión del ROV fue impresionante, a pesar de ser a muy poca profundidad, nos pasamos tres horas observando los banquetes nocturnos de chocos y calamares, y las sombras oscuras de predadores acechando a los pequeños peces que vienen a nosotros, atraídos por la luz.

Llevamos días viendo flotar en la superficie del agua lo que creemos que es Cymodocea nodosa. Su presencia en las costas onubenses solo ha sido documentada por primera vez en la desembocadura del Río Piedras en marzo de este año. Creemos que tiene que haber más puntos en los que se localicen praderas de esta fanerógama marina. Tras consultar a Ricardo, nos ha dado unas posibles coordenadas que ha obtenido a partir de imágenes por satélite.

Hoy habíamos planeado terminar la zona de las gorgonias y delimitar el área con el fin de elaborar una propuesta para su protección. Pero, cuando nos acercábamos al waypoint, literalmente se nos ha partido el alma en dos…Dos arrastreros estaban faenando sobre los fondos que habíamos documentado el día anterior. El Nuevo Panchita y el Abuelo Pichin arrastraban ilegalmente el arte a unos 23 metros de profundidad y a menos de 6 millas de costa.

Hoy nadie tenía ninguna esperanza de encontrar nada “excepcional” en los fondos. Tras 5 meses de campaña, las aguas cristalinas del Mediterráneo y los maravillosos ecosistemas observados, es muy complicado mantener la atención de todos en la importancia de esta agua y en su riqueza.

Hoy hemos zarpado de Rota a las 6.30 de la mañana con el objetivo de muestrear unas lajas de piedra situadas entre Matalascañas y Mazagón en los que sospechamos, puede haber gorgonias. Juan Carlos Calvín se ha desembarcado hoy y esta noche volveremos pronto a puerto para recoger al fotógrafo que va a relevarlo, Juan Cuetos.

Nunca pensé que volvería al Ranger para trabajar en Andalucía, y mucho menos en Huelva. Es una sensación rara ver un lugar tan cercano desde otra perspectiva tan distinta. Esta mañana hemos salido del puerto de Rota rumbo a la desembocadura del Guadalquivir, para documentar los fondos del entorno del área del Parque Nacional de Doñana con el ROV y los buceadores, pero sin muchas expectativas debido a las condiciones de visibilidad que nos ofrece la zona.

Nos hemos despertado en Barbate. Calor atlántico, color arena y la gran duna verde pino. Estamos en el mismo puerto y amarrados al mismo pantalán que recibió al Ranger por primera vez en tierra española tras la expedición del 2005 desde San Diego de los US. Vaya … estoy teniendo un deja vú de esos!

Tras pasar la noche navegando al resguardo del cabo Espartel, al sur de Tánger, decidimos cruzar el estrecho de Sur a Norte y refugiarnos en Barbate. El levante sopla a mas de 40 nudos, y desde luego ni la pasada noche ni la próxima van a salir a pescar los rederos de Tánger. Necesitan noche oscura y mar relativamente plana. Tienen lo primero, pero en la zona hay un temporal importante que les impide calar las redes de deriva. Entramos en el Puerto Deportivo publico de Barbate, gestionado por la Junta de Andalucía, y construido junto al puerto pesquero tradicional.

Durante la noche hemos estado patrullando los bancos que se encuentran al Suroeste de la Isla de Alborán, que separan el canal submarino por el que migran los grandes pelágicos como el atún y el pez espada. Allí es donde suelen calar sus artes los rederos de deriva marroquíes con base en puertos como Nador o Alhucemas. Pero hoy el tiempo era malo, y nadie ha salido a pescar. Hemos decidido dejar la zona y navegar rápidos hacia el Estrecho. El tiempo ha cambiado de poniente a levante, y el viento del este nos impulsa con comodidad hacia el Atlántico.

Hemos pasado la noche fondeados en la rada de Melilla. Desde donde vemos claramente la bocana del vecino puerto de Nador. De ahí no ha salido ningún redero, ni ayer ni hoy. El poniente sigue pegando fuerte, tanto que nos ha arrancado una de las palas del generador eólico de popa. Pero en fondeadero se esta bien. Si que han salido un buen numero de cerqueros, que tras salir de la zona protegida por los espigones ponen rumbo al este y se refugian en el golfo, donde se dedicaran a la captura de sardina y otros pequeños pelágicos, probablemente.

No se ha pasado buena noche. El viento de poniente era lo suficientemente fuerte para que alguno de los recién incorporados a bordo –en especial alguno de los periodistas- se sintiesen algo “incómodos”. Otros, los que ya llevamos días a bordo del Ranger, la verdad es que ya hemos pasado esa fase ritual y ahora hemos dormido como ceporros. Por la mañana el mar continuaba bastante agitado, y el viento no bajaba de intensidad. Durante la noche hemos cruzado la zona de pesca de los rederos y no hemos encontrado a nadie trabajando.

A las cuatro de la noche nos hemos despertado con los golpes que el casco del Ranger daba contra el muelle de la isla. El efecto de la marea y la resaca que se estaba creando en el interior del minúsculo puerto de la isla por el viento que se había levantado en las últimas horas había neutralizado la protección de las defensas, que habían sido desplazadas por los movimientos del barco. Ahora, el pesado catamarán se estaba convirtiendo en un juguete de las olas, que intentaban arrojarlo contra el dique de hormigón, cada vez con mas fuerza.

Tras cinco semanas de ausencia del Ranger, ha llegado el momento de reincorporarme a bordo, relevando a Ricardo Aguilar. Dejar los agobios de Madrid no se lamenta demasiado, y tras una pequeña dosis de la habitual tortura aeroportuaria a la que cualquier ciudadano es sometido para que temple sus nervios y su humor, me he plantado en Almerimar. Allí es donde el barco había recalado dos días antes para realizar algunos trabajos de mantenimiento y proceder a nuestro relevo.

Hoy ha sido un día lleno de emociones.

Nos hemos llevado un buen susto. La montañita marina que hemos ido a muestrear ha sido la más complicada de todas. La cantidad de sedales, redes, cabos y demás aparejos de pesca abandonados que hay aquí hacen de esta montaña una tela de araña. Y como no podía ser de otra forma, el robot se ha quedado atrapado en un palangre a 170 metros de profundidad.

Más sorpresas en esta zona. Continuamos investigando los bajos cercanos al Seco de los Olivos. Junto al Seco principal, se encuentran una serie de elevaciones de menores dimensiones que casi lo rodean como si fuera una corona. Todas ellas se están mostrando muy interesantes.

Continuamos en Almería realizando inmersiones en la zona del Seco de los Olivos. Al contrario que el año anterior, no hemos visto ni un solo cetáceo en la zona, y eso que hemos tenido dos días y medio con el mar como un plato, lo que da una visibilidad muy grande. En general, el último mes y medio los avistamientos que hemos realizado se pueden contar con los dedos de una mano. Casi hemos visto más peces espada saltando que delfines. Cada año la situación es peor. Y tortugas tampoco muchas.

Habiendo llegado a Almería, hemos hecho del puerto de Almerimar nuestra base de operaciones para trabajar en el Seco de los Olivos y entre Punta Entinas y Puna Elena.

El primer día nos dirigimos al Seco para ver una de las pequeñas elevaciones que hay al este, y por la tarde mirar un poco la cima del seco principal.

Esta pequeña elevación que hay al este del Seco tiene su cima a unos 90 metros. A partir de ahí una zona de derrumbamientos rocosos se extiende hasta los 130 metros, y después caemos en fondos arenosos.

Hoy teníamos previsto echar un vistazo a los bajos que en las cartas marinas aparecen a unas 20 millas al este de Cabo de Gata. Según todas la cartografía que tenemos, son tres cimas que quedan a unos 180-200 metros de profundidad que se asientan sobre una pequeña plataforma a los 900 metros, y de aquí caen hasta más de 2.000 metros.

De camino hacia Cartagena para aprovisionar el barco, hacer limpieza general y otras necesidades, hacemos una parada de unas horas en la isla de Las Palomas para echar otro vistazo en la zona.

Los submarinistas se sumergirán en el bajo que se encuentra al sur del islote y el ROV trabajara al este.

Esta zona está muy invadida por especies exóticas, como las algas rojas Lophocladia lallemandi y Asparagopsis spp., y el coral colonial Oculina patagonica.

Ya estamos de vuelta en Cabo de Palos y vamos a seguir con las inmersiones en Islas Hormigas.

Dentro de la Reserva los buceadores están encontrando una gran cantidad de peces, entre los que destacan los espetones (Sphyraena viridensis) y las tres especies de meros (Epinephelus marginatus, Epinephelus costae y Mycteroperca rubra). Algunos buceadores nos han comentado que hoy se han visto mantas raya (Mobula mobular) por la zona.

Hoy sudar, estamos sudando de verdad. Es el día más caluroso desde que hemos empezado la expedición. Eso si, la mar está casi como un plato y nos facilita mucho el trabajo.

Continuamos con las inmersiones con ROV en el Seco de Palos. No recorremos ni 20 metros sin que nos encontremos restos de aparejos de pesca; sedales, anzuelos, redes, etc.

Estamos aprovechando al máximo el día, por eso hoy nos hemos levantado aún antes, para poder volver temprano a Cabo de Palos y hacer algún cambio de tripulación.

Hoy toca madrugar un poco más. Nos llevará más de tres horas llegar a nuestro destino. Nada mas salir, empezamos a ver a los arrastreros faenando. Durante bastante tiempo los encontramos por todas partes, hasta que los fondos empiezan a sobrepasar los 700-800 metros de profundidad.

La mar está bastante tranquila y apenas hay viento, condiciones estupendas para avistar tortugas. Las tres primeras aparecen frente a nosotros y sólo tenemos que desviarnos un poco para observarlas de cerca.

A primeras horas de la mañana salimos de Cartagena con destino a Cabo de Palos; allí nos reuniremos con los guardas de la reserve marina para comentar los planes de trabajo. Los trámites son rápidos y en poco tiempo navegamos hacia el Bajo de Fuera. La cima está a sólo unos 4 metros y, por su vertiente norte cae a 35-45 metros, mientras que la sur coge más profundidad.

La mañana se presenta mucho mejor pero, en Cabo de Palos aún se espera que haya mar de fondo tras el levante de estos días pasados. Así que para no arriesgar y poder aprovechar el día, vamos a concentrar los trabajos entre Cabo Tiñoso y La Azohia. Esta zona costera aún presenta un aspecto magnífico por su espectacular relieve y, sobre todo, porque no ha sido todavía destrozada por filas de urbanizaciones como ocurre en la mayoría del litoral español. La verdad es que se hace raro poder ver trozos de costa sin que haya una edificación ni una grúa de construcción.

Hemos pasado los últimos días en Ibiza siguiendo de cerca el vertido del mercante “Don Pedro”. Aunque la mayor mancha de hidrocarburos la encontramos el primer día, durante los siguientes días el barco ha seguido realizando vertidos de menor tamaño. Se continúa con las tareas para sellar las grietas del pecio, pero es difícil hacer que no siga vertiendo.

Seguimos en Ibiza. A primera hora de la mañana salimos a echar un vistazo para ver como esta la situación.

La zona donde ayer estaba la mancha más grande ahora esta mucho más disuelta y dispersa, formando algunas galletas de fuel, y parte de ella ha sido recogida por los buques de limpieza.

Ayer dedicamos el día a seguir estudiando el fondo marino del área de Cabo de La Nao.

Realizamos un par de inmersiones con los submarinistas entre la Isla de Portixol y el cabo de San Martín. Nuevamente las gorgonias representadas eran la blanca (Eunicella singularis) y la sarmiento (Leptogorgia sarmentosa), muchos nudibranquios, cardenales (Apogon imberbis) con la puesta de huevos en la boca, morenas (Muraena helena), congrios (Conger conger) y otros muchos peces.

Hoy comenzamos haciendo una inmersión con los submarinistas en el Cabo de San Antonio. Aquí nos encontramos con los guardas de esta reserva marina que nos dan información sobre la zona.

Es una pared rocosa con una roca que cae hasta unos 20 metros de profundidad. Al igual que en otros lugares de esta zona, hay pocas gorgonias, con presencia dispersa de gorgonia blanca (Eunicella singularis) y sarmiento (Leptogorgia sarmentosa).

Seguimos en Cabo de la Nao. Hemos realizado un par de inmersiones más con el ROV en estos fondos y una con submarinistas en Cabo Negro.

Hoy han sido las gaviotas de Audouin (Larus audounini) las que nos han acompañado por la mañana. Con el ROV continuamos observando estos fondos que, en su mayoría, son fangosos con cangrejos, gobios, lenguados, sepias y algún pulpo. También es frecuente el pequeño antozoo Epizoanthus arenaceus.

De madrugada llegamos a la costa frente a Gandía y lo primero que encontramos es un grupo de arrastreros faenando en la zona. Según vamos hacia el sur, más arrastreros. Algunos de ellos están faenando dentro de la zona prohibida de menos de 50 metros, otros justo en el borde, y unos pocos más a más profundidad.

Bandadas de pardelas y gaviotas los siguen para aprovecharse de los descartes.

Tras dormir en Columbretes que, por cierto, éramos la única embarcación en el fondeadero, hemos ido al Placer de la Barra Alta para continuar con el ROV en la parte noroeste. Allí esta la depresión que encontramos el año pasado.

El fondo en toda la zona es bastante similar. Al principio, sobre los 60-70 metros es de maërl pero triturado por el continuo paso de arrastreros. Luego es fangoso.

Finalmente salimos de Palma de Mallorca sobre la 1:00 de la madrugada y pusimos rumbo a El Placer de la Barra Alta. La navegación ha sido buena y en algunos momentos, con el foque, hemos alcanzando unos 10 nudos.

Seguimos con los trabajos al este de Cabrera. Volvemos a encontrar algunas zonas con Laminaria rodriguezii, pero con menor densidad. También algunos lugares con coralígeno y, por fin, gorgonias. No son muchas y, si no nos equivocamos, son Paramuricea macrospina. Igualmente, damos con unos pocos corales negros que parecen Antipathes sp. Son bastante pequeños y no muy numerosos.

Espectacular. Hoy hemos realizado una inmersión con submarinistas en el este de Na Redona para ver la transición desde aquí hasta la zona más al este donde estamos trabajando con el ROV. Es una pared que cae a unos 25 metros, con algunas zonas de solo 14 metros, con espetones (Sphyraena sp.), chuclas y carameles (Spicara spp.) y otros muchos peces. En el fondo, además de algunas rocas hay un poco de Posidonia oceánica.

Hemos estado haciendo algunos muestreos en Emile Baudot. El ROV se ha enganchado en dos ocasiones: en una de ellas en una roca, y en otra en un sedal de un palangre.

Es increíble la cantidad de cabos, sedales y redes que hay perdidos por aquí. En la parte sur, entre los 140 y 160 metros, hay unas rocas de gran tamaño, algunas de ellas de formas caprichosas, en las que hay decenas de restos de aparejos enganchados, lo que convierte a la zona en un lugar muy complicada para trabajar con el ROV.

Ayer día 26 no pudimos salir a navegar y nos quedamos en el puerto de Cabrera. Hoy nos hemos levantado a las siete y hemos ido a la zona sur. Mientras los submarinistas han hecho una inmersión en la zona de los Estells, nosotros hemos realizado unos transectos.

Tras dos días de navegación por la costa italiana, en la madrugada del día 5 de junio llegamos a las islas Eolias situadas en el Mar Tirreno, cerca de la costa nordeste de Sicilia. Los objetivos en este punto de la campaña eran varios, por un lado seguir con la búsqueda y documentación de rederos ilegales, y por otro, realizar varias inmersiones para documentar la formación de fumarolas submarinas. Este interesante fenómeno es muy característico de la zona debido a la actividad volcánica del archipiélago.

Dejamos las costas de Córcega y las aguas tumultuosas francesas, para encontrar la paz del archipiélago de la Magdalena, en el norte de la isla de Cerdeña.

Si Córcega nos dejo una excelente impresión por la tranquilidad de las calles del Vieux Port de Bastia y las vistas espectaculares del litoral corso, Cerdeña presenta también un paisaje hermoso: Mucho relieve descubrimos también en esta parte del Mediterráneo. Montanas y acantilados que caen en el azul turquesa del mar, formando caletas y un contraste de colores precioso.

Ayer partimos de Bastia, Córcega, rumbo sur después de que muy amablemente pero sin dejar lugar a ninguna duda, la Gendarmería Marítima nos invitara a salir del país, Francia, para evitar mayores enfrentamientos con los pescadores de redes de deriva, ya que al parecer estaban movilizándose y tratando de cerrarnos el paso. Apenada por no haber tenido tiempo de disfrutar un poquito de esa isla que conserva todo el encanto del Mediterráneo y de la que se merece ser visitada con más tiempo.

Tras cinco días en Marsella con tiempo revuelto, con los rederos de deriva amarrados esperando buenas condiciones meteorológicas que les permitieran volver a su rapiña habitual, por fin el 18 de mayo hemos zarpado de madrugada rumbo a Hyeres, donde nos tememos que volveremos a detectar actividad redera próxima a ese puerto. De ser así, volveremos a filmar a los ilegales faenando.

Arribamos el domingo, después de saltar durante medio día las picudas y abundantes olas mediterráneas que nos regaló un viento fresco de 40 nudos del Sureste. Hemos aprovechado estos días de mal tiempo para hacer pequeñas reparaciones, esperar al servicio técnico del teléfono por satélite y hacer trasbordo de invitados. Desembarca nuestro buen amigo Ben, al que hemos marinizado a fuerza de pantocazos, y recibimos a un miembro del Consejo de Oceana en Estados Unidos.

El 7 de mayo zarpamos de Torredembarra (Tarragona, España) rumbo norte y después de los preparativos previos, por fin surcamos el mar Mediterráneo. Siento mucha emoción por el comienzo de esta expedición y estoy algo nervioso.

La climatología acompaña y navegamos cómodamente con una buena temperatura. Se asignan los turnos de guardia para la navegación y comienzan los trabajos rutinarios a bordo. Nuestro destino, el puerto de Roses, donde pretendemos fotografiar la salida al unísono de todos los barcos arrastreros de ese puerto.

A continuación:

La tripulación