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Expedicion Atlántico - Cantábrico 2008

El 1 de junio, el Oceana Ranger comenzó su expedición en Vigo, tras haber surcado las aguas del mar de Alborán, el golfo de Cádiz y Portugal.

Diarios

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Durante nuestra expedición de 2008 a bordo del Oceana Ranger encontramos a este personajillo en Galicia.

He aquí un dato divertido acerca de los caballitos de mar: los machos son los que se quedan embarazados y de su vientre nacen las crías.

Sin embargo, hay hechos no tan divertidos sobre los caballitos de mar, que se pescan para su uso como medicina tradicional en Asia y también para acuarios: la pesca excesiva, la contaminación, el cambio climático y el agotamiento de su hábitat han esquilmado sus poblaciones.

El 2004, CITES (Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas) acordó brindar protección internacional a los caballitos de mar mediante el establecimiento de una talla mínima de captura que les permitiera reproducirse y al mismo tiempo ser capturados, aunque Indonesia, Japón, Noruega y Corea del Sur optaron entonces por las normas comerciales.

Tras navegar toda la noche sin ningún contratiempo llegamos a Gijón. Para finalizar la campaña, el objetivo del día fue tomar algunas muestras de la esponja champiñón, especie que hemos registrado a lo largo de la costa gallega y asturiana y que no hemos podido identificar, ya que probablemente se trata de una nueva especie no descrita.

Hoy hemos seguido con la campaña, haciendo dos inmersiones de Rov y una de buceadores. Ana Leiva (directora de la Fundación Biodiversidad) y Juanjo nos acompañan, ya que mostraron gran interés por conocer a bordo del Ranger el funcionamiento de un día de trabajo, las actividades que desarrollamos y la información sobre hábitats y especies del cantábrico que estamos obteniendo. Marta Madina, directora de comunicaciones de Oceana, también vino con nosotros.

Comenzamos el día sondeando el cañón cercano al bajo Castro Verde para posteriormente navegar hasta la zona costera, entre la punta El Mariano y la punta la Code (entre Islares y Castro Urdiales), donde realizamos una inmersión con submarinistas a poco profundidad (entre 6 y 15 metros de profundidad).

Comenzamos el día avistando un grupo de 3 delfines comunes (Delphinus delphis), a unas 7 millas náuticas de costa navegando hacia el cañón frente al cabo Matxitxaco.

De nuevo fue un día de intenso trabajo con el Rov. Las dos inmersiones las hicimos en el mismo cañón, frente a la plataforma petrolífera de “Las palomas”, sobre un fondo fangoso con algunas rocas dispersas.

Hoy fue un intenso día de trabajo con Rov. Durante la primera inmersión, en el cañón frente a Ondarroa, documentamos un fondo fangoso donde habitan gambas del género Pleisonika, pulpos (Eledone cirrhosa), pintarrojas (Sciliorhinus canicula), gallos (Lepidorhombus boscii), fanecas plateadas (Gadiculus argenteus) y ceriantos membranosos (Cerianthus membranaceus), estos últimos formando abundantes ramilletes.

Aprovechando que ayer fue día libre y tuvimos tiempo, los técnicos del Rov unieron los dos umbilicales, de forma que salimos con buen ánimo deseando sumergir el robot a mayor profundidad. Desgraciadamente, un viento W de unos 20 nudos nos obligó a permanecer cerca de costa, así que hicimos las pruebas con el Rov frente a Zumaia, a aproximadamente 1 milla náutica.

A pesar de tener el día libre, muchos de nosotros teníamos trabajo pendiente, así que a un ritmo más relajado, en cualquier parte del barco podías encontrar a alguien haciendo mantenimiento de los equipos de buceo, revisando el funcionamiento del Rov y soldando el umbilical, organizando fotos, haciendo el minutado de las grabaciones, identificando algunas de las especies encontradas o terminando informes.

Otros, decidieron aprovechar el día conociendo nuevos lugares y por el Camino de Santiago llegaron a Deba, atravesando campos y zonas de bosque cerrado.

A lo largo del día sondeamos cañones, identificamos lugares de interés y planificamos futuras inmersiones. Durante la navegación hacia los cañones avistamos varios grupos de delfines comunes (Delphinus delphis) y mulares (Tursiops truncatus). También encontramos una medusa conocida como Aguamala (Pelagia noctiluca) a una distancia de aproximadamente 9 millas de la costa.

Llevamos casi dos meses de campaña y muchas millas -de las del norte- recorridas, aunque la verdad, para ser norte hemos tenido muy buenas condiciones, pocos han sido los días que no se ha podido trabajar. Poco mar de viento y bajo el agua, un continuo movimiento de vaivén que nos acuna. Los buceadores bailamos a merced de una corriente que te lleva y te devuelve. El “mar de fondo” nos recuerda que a muchas millas de este mar, hoy es más invierno, más Cantábrico o más Atlántico, “más del norte”.

Por fin el robot submarino ROV está funcionando, así que planificamos trabajar todo el día en los cañones submarinos, uno frente a Ondarroa y el otro frente a la Ría de Orio.

Navegando hacia los cañones nos cruzamos con dos barcos arrastreros, de Gijón y de Vigo, faenando en aguas a unas 7 y 10 millas de costa. Esta técnica de pesca es especialmente destructiva ya que, además de generar graves daños sobre todos los ecosistemas bentónicos, es un arte no selectivo, perjudicando a las comunidades pesqueras tradicionales.

Esta mañana hemos zarpado de Zumaia para bucear el tramo de costa entre los puertos de Mutriku y Ondarroa. Hemos salido a las 9.00 am, un poco más tarde de lo habitual porque ha habido otro cambio de tripulación.

Juan Sigler (buceador de apoyo) y Sergio Gosálvez (fotógrafo submarino) se han marchado y Jorge Candán y Pilar Barros han vuelto otra vez al Ranger.

Salimos temprano para llegar hasta los cañones antes de que saliera el viento y así poder trabajar tranquilamente, sin mucho movimiento en el barco. Llegamos hasta el Bajo Potera Arrechu y sondeamos la zona, pero no encontramos grandes diferencias de profundidad. Justo en el bajo apareció un grupo de delfines comunes (Delphinus delphis) de unos 15 individuos jugando en la proa.

Pasamos el día trabajando en el Biotopo Protegido Gaztelugatxe, única área marina protegida en el País Vasco, si exceptuamos el estuario de Mundaka, dentro de la Reserva de la Biosfera de Urdaibai.

Hicimos dos inmersiones en las dos islas presentes en el área protegida, San Juan de Gaztelugatxe y Aketze.

En la primera de ellas hay una ermita del siglo X que debió ser monasterio templario. El islote de Aketze se mantiene aislado y es un santuario para las aves marinas.

Hoy ha sido un día muy especial. No hemos salido a navegar, hemos pasado la mañana amarrados en el puerto de Getxo realizando trabajos de mantenimiento y limpieza. Y por la tarde, escoltados por Unai Basurko y su equipo de regatas hemos subido la Ría de Bilbao hasta el museo marítimo.

Desde Getxo salimos temprano para hacer dos inmersiones submarinas, una al N del Islote Villano y otro en el Bajo Culebra, situado en la costa de Meñacoz.

Estamos teniendo mucha suerte y de momento, el clima sigue acompañándonos. Días soleados y con poco viento, lo que nos permite trabajar sin problemas.

Finalmente los técnicos del Rov no pudieron solucionar el problema y consideraron que llevarlo a Barcelona sería la mejor opción, ya que allí tiene mayores facilidades para arreglar cualquier problema técnico. Joan y Manuel se fueron entonces con el Rov, por lo tanto, continuamos con las inmersiones con submarinistas a poca profundidad.

Comenzamos el día con una inmersión de buzos en el bajo Los Callejos de Bamboa, sobre sustrato de grandes bloques de roca sobre fondo de arena-fango.

Una vez más volvimos a la zona de Sonabia con la idea de documentar a fondo la zona. La primera inmersión se realizó en la Isla Cotonera, frente a Islares, en formaciones rocosas a diferentes alturas sobre un fondo de arena. La parte superior de la roca estaba cubierta por el alga Cystoseira y sobre las paredes rocosas encontramos diferentes especies, entre ellas, Berthella sp., Echinaster sepositus, Hypselodoris tricolor y Alcyonium glomeratum.

Por la mañana volvimos a la desembocadura de la Ría de Oriñón, donde realizamos dos inmersiones, una de nuevo en la ballena de Sonabia y otra en las Islas Cercadas.

En la primera inmersión volvimos a los pasadizos submarinos de la Ballena, donde algunas rocas alcanzan los 6 metros de altura, muchas de ellas recubiertas de algas rojas calcáreas.

Con el cielo cubierto nos despedimos de Santander y zarpamos hacia el siguiente puerto, Castro Urdiales.

En la primera inmersión, en la piedra Morcejonera frente a la playa de Ris, el fondo plano estaba formado por arena y rocas de pequeño tamaño. La zona rocosa estaba cubierta por algas del género Cystoseira. También encontramos algunas zonas con algas del género Gelidium.

Zarpamos a las 8:20 de Santander en busca de bajos cercanos a la ciudad donde bucear y documentar los fondos submarinos, a pesar de que el cielo estaba totalmente nublado y el viento levantaba algo de oleaje.

Hemos tenido problemas con el Rov y estamos esperando a que lleguen algunas piezas de repuesto desde Barcelona. Por lo tanto, la actividad del día se planificó únicamente en base a inmersiones de submarinistas.

A primera hora de la mañana volvimos al Cañón de Llanes y sumergimos el Rov hasta los 240 metros de profundidad. Documentamos un fondo arenoso de poco pendiente con baja densidad de organismos. Encontramos varios individuos de la anémona Actinauge richardi, holoturias Eostichopus regalis y erizos Echinus acutus. Cabe destacar los pocos peces que estamos registrando a lo largo de toda la campaña por la costa del Cantábrico.

Comenzamos el día con la idea de realizar una inmersión de buceo frente al Cabo de Peñas, pero debido al viento de los días anteriores y al mal estado de la mar, se suspendió y pusimos rumbo a Cantabria.

Al pasar por el Cañón de Llanes registramos la profundidad en varios puntos con la idea de hacernos una idea de la morfología del fondo e identificar posibles zonas de inmersión.

Zarpamos del puerto de Gijón a las 7 de la mañana rumbo al Cañón de Avilés, con el objetivo de encontrar y documentar corales blancos. Al llegar al cañón, frente al Cabo Peñas, a una distancia de casi 9 millas náuticas de costa, sumergimos el Rov y bordeamos el cantil sur del cañón.

Sobre el fondo rocoso de gran pendiente, a más de 200 metros de profundidad, encontramos numerosos colonias de corales blancos (Madrepora oculata), además de gran cantidad de esponjas, anémonas y gorgonias.

Vaya día. Cabo Peñas hoy nos ha sorprendido con un bosque de esponjas copa (Phakellia ventilabrum) a tan sólo 25 metros de profundidad. Los buceadores se han sumergido en el arrecife Merendálvarez, al NNE del cabo, y la han reconocido por haberla visto tantas veces en los fondos que hemos grabado con el ROV, siempre a unos 80-100m.

Hoy hemos intentado encontrar de nuevo los corales blancos. La corriente ha hecho que sea imposible combinar el movimiento del barco con la corriente a 200 metros, que es donde estaba el ROV. La deriva alejaba el barco del ROV continuamente y ha sido imposible seguir el rumbo que teníamos marcado. Hacemos dos inmersiones, pero ninguna podemos realizarla con éxito.

A 17 millas al NW de Gijón, llegamos al Cañón de Avilés. Éste llega a alcanzar casi 2000m de profundidad, siendo uno de los más profundos del mundo y a tan sólo 8 millas frente a la entrada de la ría de Avilés. Ye el paraisu de los "Kraken", es decir, uno de los pocos lugares del mundo donde habita el Architeuthis dux o calamar gigante.

El día de hoy lo hemos dedicado a sondear el Cañón de Avilés. Con el barco hacemos durante horas una serie de zig-zags, para que quede bien reflejado el perfil del fondo en los ordenadores de a bordo. Así podremos dedicir qué zona será más interesante para filmar. Cuanto mayor sea la pendiente más especies tendremos posibilidades de ver, pues a mayor o menor profundidad aparecen unas u otras especies.

Nos dirigimos a la búsqueda de 3 montañas submarinas marcadas en la carta náutica, que ascienden hasta unos 150m bajo la superficie del mar, en un fondo de 1000m. Igual que ha sucedido otras veces, tras varias horas de dar vueltas, dos de ellas no aparecen. Resulta algo frustrante, ya que es mucho trabajo al que no sacaremos beneficio. Al menos hemos salvado el día con el avistamiento de un grupo de delfines mulares, 10 al menos, algo disperso.

Hoy ha sido el último día que pasamos en aguas de Galicia. Hacemos con el ROV un par de inmersiones, en un bajo a 30 millas de la costa y en la plataforma continental frente a Ribadeo, a 25 millas. Estas distancias suponen casi 4 horas de navegación, para lo que salimos a las 6 a.m. del puerto de Viveiro. Por suerte tenemos muy buena meteo y podemos trabajar en perfectas condiciones.

A las 8:00, saliendo de la Ría de Viveiro, empezamos el día viendo un gran grupo de delfines comunes –unos 25-, con el mar como un plato, nadando tranquilamente hacia la salida de la ría. Tenemos la suerte de ver uno pequeñito saltando enérgicamente, sacando el cuerpo entero del agua. Lástima que no pudimos fotografiarlo.

Continuamos hacia el E por la costa gallega, hacia el bajo Niebla, que se encuentra a 6,7 millas del Cabo Ortegal, mar adentro, a 100m de profundidad. Comprobamos de nuevo con el Olex, el programa que nos permite hacer un perfil batimétrico del fondo, que las profundidades reflejadas en la carta náutica no son muy acertadas. Son bastante más profundas de lo que ésta indica. Por otro lado, también indica la carta que el bajo tiene un pico a 59m de la superficie, que damos por falso, pues no aparece tras varios sondeos.

Muchos de vosotros no lo recordareis o no lo vivisteis, pero algunos de nosotros estuvimos trabajando hace años para sacar adelante un documento que se llamo "La Carta de Cedeira". En ese texto, se solicitaba la prohibición del arrastre de fondo, la creación de reservas marinas y el apoyo a la pesca sostenible. La cosa no tendría mucha transcendencia si no fuera porque fue firmada por la mayoría de las flotas de bajura del Cantábrico y Atlántico gallego.

Nuestro segundo día filmando el bajo Bermeo ha sido muy especial. 3 rorcuales aliblancos (Balaenoptera acutorostrata) han estado más de 1 hora cerca del barco, incluso a 2-3 metros de nosotros. Estaban alimentándose, dos grandes y uno más pequeño, que es el que se nos ha acercado varias veces. Los adultos han sido menos curiosos. Este bajo demuestra ser un punto caliente para la vida en la zona, ya que vemos desde bancos de peces, delfines y aves marinas, todos alimentándose, hasta los propios rorcuales.

Salimos de Malpica camino hacia el bajo Baldaio, a sólo 3 millas de la costa. Los submarinistas van a bucear en el canal central que divide el bajo en dos partes. Hay que tener en cuenta que esto puede provocar que haya bastante corriente. La cota mínima de este bajo, siempre tenida en cuenta en la marea más baja del año, es de 9 metros. La inmersión se realiza entre 23 y 10m. Después nos dirigimos al banco Bermeo, a 4,5 millas de Punta de la Fruseira. A las 14:00 ya tenemos el ROV metido en el agua.

Hoy vemos bastante fondo, ya que hemos hecho dos inmersiones de ROV y dos de submarinistas, cubriendo las caras W, N y SE de las islas. La pena es que las del ROV han sido más cortas de lo previsto -solemos hacer 3 horas- y en este caso hemos tenido que sacarlo del agua porque teniamos una red abandonada delante, enganchada en una roca. Si enganchamos el ROV con la red quizás no podamos desengancharlo, y al trabajar a tanta profundidad podríamos perderlo totalmente. Es por esto que las redes, sedales, cabos, fondeos, nasas, etc.

Pues así es el Norte. Viento de fuerza 6, así que nos tenemos que quedar recogidos en puerto. Nosotros no podemos afrontar la tarea con estas condiciones, pero algunos cerqueros sí se pueden ver saliendo a faenar. Pasamos el día en el pueblo, y son muchos los lugareños que se interesan por el barco y por nuestra tarea en la zona.

Nos encontramos ya en las proximidades de las Islas Sisargas, un grupo de islas que no fueron incluidas en el Parque Marítimo-Terrestre de las Islas Atlánticas. Por tanto sus fondos no están protegidos ni la pesca en sus alrededores gestionada según intereses ambientales. La distancia que separa estas islas de las que sí están incluidas en el Parque es muy significativa, tanto que parece ser uno de los principales factores para su no protección, por parecer más difícil la gestión del conjunto. Así que nos disponemos a documentar estos fondos, para insistir en su protección.

La zona a grabar hoy es un bajo llamado Villar de Fuertes, a 12 millas mar adentro frente a la Ría de Muros. Sumergimos el ROV a 100m, encontrando en los 15 primeros metros de agua gran concentración de cinturones de venus (Cestus veneris), un ctenóforo que puede alcanzar hasta 1'5m de longitud. También hay alguna salpa (Salpa maxima). Durante 3 horas de inmersión pudimos grabar gran cantidad de especies en unos fondos de ripples de arena y roca plagada de vida.

Salimos a las 6:00 a.m. del puerto de Portosín. Nos dirigimos hacia un bajo situado muy cerca del bajo Villar de Fuertes, sin nombre conocido. Queremos llegar temprano para evitar que el viento del N, que se levanta a medio día más fuertemente, nos deje sin trabajar un día más. La montaña submarina tiene una acusada pendiente en su ladera sur.

Por fín hemos salido a trabajar, que dos días en puerto son demasiado y los nervios ya salían a flor de piel. La grúa arreglada, el ROV en ello estamos pero con buenas perspectivas y los buceadores tomando imágenes de gorgonias estupendas a 40m, que ya tocaba. Delfines mulares, comunes y hasta un tiburón peregrino (Cetorhinus maximus) de más de 4 metros que se ha escapado a nuestras cámaras, tenemos que ser mucho más rápidos la próxima vez.

Aunque el parte decía que íbamos a tener tres dias de mal tiempo por el viento, el día se ha levantado totalmente calmado, así que vamos a ir nuevamente hacia Sálvora para realizar una inmersión con submarinistas en la piedra Pegar, al sur de la isla.

En la travesía nos encontramos con un grupo de delfines comunes (Delphinus delphis) que junto a gaviotas patiamarillas (Larus cachinnans) y alcatraces (Sula bassana) tirándose en picado al agua parecen estar dándose un festín de peces.

Nos levantamos con un fuerte viento del noroeste pero intentamos salir a ver si fuera de la ría todavía no se ha levantado mucho mar. Según nos dirigimos a Sálvora vemos que dentro de la ría las condiciones son buenas, en caso de que no podamos ir más allá. Por suerte, al socaire de la isla no hay mucha ola y podemos realizar algunos trabajos.

Estamos teniendo muy buenas experiencias con las filmaciones. Hemos encontrado unos fondos de laminarias y maërl impresionantes, que albergan tanta vida como cualquier selva tropical. Trabajamos 12 horas al día sin descanso, 15 o 20 minutos para comer y listo, pero merece la pena. Ayer tuvimos que parar de trabajar durante más de una hora, porque un delfín se enamoró del ROV y no había manera de trabajar así. Los cámaras estuvieron filmándolo, fue amor a primera vista, nadaba junto al ROV sin separarse de él, le daba vueltas y le daba con el morro, sin hacer ningún caso a las personas.

Anoche nos acostamos con la sensación de que el día de hoy iba a ser totalmente contratrio a lo que ha sido. La “meteo” nos hizo pensar que no podríamos grabar una sóla imagen, pues con predicciones de vientos de fuerza 5 son pocas las esperanzas de trabajar en condiciones de seguridad, tanto para el personal, como para el equipo de filmación. Manejar un robot de 150 kilos a bordo de un catamarán no es fácil.

Los preparativos de la jornada.

Recibidos los trajes secos de buceo, pues estas aguas no permiten chulerías, salimos del puerto de Sanxenxo en dirección a la isla de Ons (Parque Nacional Marítimo-Terrestre de las Islas Altánticas) . Para nuestro regocijo, nos espera lo que se suele llamar “una balsa de aceite”. En 1 hora de inmersión de los 4 submarinistas frente a la playa Melida de la Isla de Ons se pudieron documentar muchas especies, entre otras:

Nos hemos adaptado rápidamente a la rutina del Ranger después de un descanso de un día en Gibraltar. Mientras que está en el mar, el barco requiere una rutina de mantenimiento las 24 horas del día, y si no fuera por una estricta programación, no podríamos maniobrarlo.

Después de dos días y medio en el mar, aparece una imagen familiar en la distancia. Al principio me sorprendió que el Peñón de Gibraltar me pareciera tan familiar. Desde luego, nunca había estado allí antes, ni recuerdo haber estudiado este paisaje. Entonces me acordé de que justo antes de partir para el Ranger, el responsable científico de Oceana, el doctor Michael Hirshfield, me comentó: «¿Vais a hacer escala en Gibraltar?

Estoy segura que los aficionados a los reality shows ya saben que cuando reúnes a un grupo de personas de todas clases y les exiges que vivan juntos en un espacio limitado, con un contacto reducido con el mundo exterior, está garantizado el interés del público. Así es la vida a bordo del Ranger.

Dejamos Valencia esta mañana poco después de las nueve, y acompañados por el borboteo del motor abandonamos la bahía para meternos de lleno en el rugido del viento de proa. Maureen y yo nos sentamos en la proa, viendo a Valencia desaparecer detrás de nosotros. Los yates y catamaranes de las regatas desaparecen rápidamente, dejando un paisaje de grúas naranjas, blancas y rojas que enmarcan la línea de costa. Valencia es un importante puerto para el transporte internacional, y tan pronto como estábamos en ruta pude ver dos enormes barcos de carga deslizándose a través del horizonte.

A continuación:

La tripulación