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Expedición Mar del Norte 2016

Los científicos de Oceana llevaron a cabo una expedición de dos meses para documentar los hábitats y especies del fondo marino del Mar del Norte

Presentación de Fotos

Diarios

‘Beauty is in the eye of the beholder,’ an old adage says. This phrase is even more relevant when talking about hidden gems lying in sea-bottom areas of the North Sea, which many consider to be a cold and dark sea, composed of murky waters and dull animals living in it.

Esta mañana me he levantado cansada. Quizá sea el efecto de muchos largos días de trabajo en el mar. O quizá del barco inmóvil en puerto, que hacía que el sueño fuera más ligero de lo normal. No lo sé, pero en cualquier caso me ha alegrado saber que este era el último día. También estaba triste, ya que significa decir adiós a mucha gente estupenda. Aunque solo he tenido el placer de pasar un par de semanas con esta tripulación, sentía que me había integrado totalmente.

Hace 54 días que la tripulación de Oceana se embarcó en esta expedición que hoy llega a su fin.

Mi misión era la de documentarla gráficamente y he intentado captar la belleza de este mar, sus luces, su carácter, sus paisajes, sus habitantes...etc. También he reflejado en mis fotos el duro trabajo de mis compañeros durante cada día.

Hoy en Rotterdam recojo mis cosas con ganas de volver a casa con mi familia después de haber recorrido 1600 millas náuticas por el Mar del Norte.

Hoy es el último día en alta mar y hemos podido sumergir el ROV solo una vez, esta mañana. Después las olas y la corriente han ido en aumento indicando que el trabajo aquí está llegando a su fin. La tripulación ha empezado a pensar en el viaje de regreso al puerto y en volver a casa. Ahora nuestra última tarea es reunir a toda la tripulación y preparar el barco para la vuelta. Mañana llegaremos al puerto y entonces tendremos tiempo para las despedidas. La expedición ha sido realmente interesante para mi, un trabajo agradable con buena gente y para una buena causa: ¡perfecto!

Llegando al final de la campaña seguimos haciendo ROV y dragas, en busca de algún pecio donde bucear, ya que desde Noruega hasta Claver Bank no hemos conseguido encontrar ninguno. Estos últimos días de campaña pasan rápido y se trabaja duro para conseguir hacer todo el trabajo previsto.

 

Algo ha cambiado. Después de muchos días de examinar lechos marinos limosos, llegamos ahora a Klaverbank. Es fascinante poder observar de nuevo la vida submarina que se esconde entre rocas y piedras. Encontramos enormes algas tipo codium fragile, cangrejos comestibles, esponjas y otras especies del sustrato duro. Para mí, como biólogo holandés, esta zona siempre me ha fascinado y ahora ¡aquí estoy observándola!

Esta semana el mar ha estado tranquilo y hemos tenido un clima excelente. Gracias al ROV hemos podido observar kilómetros del lecho marino; en ocasiones arenoso y ondulado, otras fangoso con textura burbujeante, o con hoyuelos y minúsculas colinas con un cráter en lo alto, como si de volcanes en miniatura se tratase: ¿serán túneles de gusanos? En general, hemos visto muy pocas criaturas vivientes, la mayoría están escondidas. Hemos contemplado un gracioso pez plano, torpes cangrejos ermitaños y a una cigala espiándonos desde su cueva.

Los últimos días han sido tranquilos y agradables y hoy el sol ha vuelto a asomar de nuevo entre las nubes y la temperatura es también bastante más suave. Las chicas del norte, vestidas con camisetas y pantalones cortos, se disponen a lavar las muestras cubiertas de lodo con las piernas al descubierto y calzadas con botas de goma: es como volver a la infancia otra vez. Cuando terminamos con las muestras y estamos a cubierto protegidas del sol, nos sentamos pegadas a la pantalla, mirando unos interminables paisajes de arena lodosa, buscando algo de vida en el fondo.

Si trabajas en buques de investigación aprendes a cultivar la paciencia, ya que hay un sinfín de cosas que escapan a tu control, como el tiempo y las corrientes, aunque éstas son las más obvias. Tienes que ser capaz de ajustar tus planes en cualquier momento y trabajar en las condiciones que imperen en ese instante. Puede que surja también alguna avería y entonces, a volver a planificar de nuevo para ver si hay alguna otra tarea que puedas hacer en lugar de lo que tenías pensado.

Por culpa de la fuerte marejada de ayer no pudimos hacer otra cosa que recoger muestras... ¡eso sí, recogimos montones de muestras!

Al levantarnos esta mañana, nos pusimos contentísimos al ver que el oleaje se había calmado lo suficiente como para sumergir el ROV. En cuanto terminamos de desayunar, pusimos el ROV en camino hacia el fondo de Gasfonteinen, en aguas holandesas. Gasfonteinen es famoso por sus estructuras de pockmark.

Después de una noche navegando por un mar bastante picado, llegamos a aguas holandesas, a la zona llamada Gasfontijnen. En holandés la palabra significa literalmente “fuentes de gas”, o lo que se suele llamar “pockmarks”.

Los pockmarks son cráteres en el lecho marino originados por la erupción de gases y líquidos que manan a través de los sedimentos.

Es nuestro último día en la zona de Vesterhavet, hoy estamos a unas 20 millas de la costa de Dinamarca. Esto es un inmenso arenal en el que a pesar de estar lejos de la costa se pueden encontrar profundidades de menos de 10 metros.

Cuando se bucea a un arenal siempre se tiene la esperanza de encontrar unas piedras donde se refugien y concentren las especies, un oasis en medio del desierto. Durante la inmersión de hoy no hemos encontrado ni una sola roca, todo es arena, solo arena.

Amanece, hoy va a hacer un día espléndido, no hay viento y el mar está demasiado en calma… El plan de trabajo de hoy es buscar los 4 pecios que ha encontrado Jack en la carta náutica de la zona y bucear en ellos. Llegamos a la primera marca y nada, el agua tiene un color verde que me recuerda a un pantano en verano, nos acercamos al siguiente punto y tampoco hay nada que se eleve del fondo, y así hasta llegar a la última marca  en la que tampoco había pecio… Parecía que los pecios tenían vida errante y estaban escapando de nosotros para seguir ocultando sus secretos.

Primero, permíteme presentarme; mi nombre es Floris y soy uno de los voluntarios de la fundación holandesa Anemoon. Estaré en la expedición las últimas dos semanas de campaña. No puedo decir que soy uno de los más jóvenes aquí pero sí que es mi primera vez en una expedición como esta. Lo que más me sorprende es esta comunidad de gente tan amable y altamente especializada que hay a bordo. Siendo biólogo, me interesa sobre todo, el trabajo de biología que están llevando a cabo Cecilie y Hanna.

Ayer llegué a Dinamarca con mi colega Floris Bennema en tren desde Holanda, un largo y duro viaje en tren con muchos transbordos. Finalmente nos subimos en el último tren hasta la remota ciudad pesquera de Thyboron, a medio camino de la escasamente poblada península de Jutlandia, (Jylland), Dinamarca. Parecía que nos estuvieran esperando a nosotros, con unos pocos pasajeros más a bordo, para salir con el sol de la tarde.

Hoy ha sido mi primer día completo en el Neptune. Subí a bordo ayer para sustituir a Helena que había terminado su turno y regresaba a su oficina en tierra firme. Estoy encantada de volver al mar y levantarse con el fresco aire del mar siempre es una delicia. Bueno, al menos cuando sucede. Anoche nos quedamos en el puerto esperando un par de nuevas incorporaciones y un envío vital para el ROV. Por si el retraso no fuera suficiente atracamos por desgracia junto a una fábrica de procesado de pescado que convertía esa refrescante brisa marina en la desagradable peste del pescado podrido.

Hoy ha amanecido igual que estos últimos días, gris frio y ventoso. Nada especial tratándose del Mar del Norte, aunque estemos a mitad de agosto. En estos días de mala mar, la rutina de trabajo es poca. Hacer unos chequeos al ROV, seguir el plan  de mantenimiento y comprobar que todo sigue funcionando. Hoy aprovecharemos que es lunes para comprar algunos materiales en la ferretería local.

Estamos parados en Dinamarca sin poder trabajar debido a las condiciones meteorológicas, olas de 6m y viento de 35 nudos hacen que no podamos echar el ROV al agua ni bucear. Así que estos días se aprovecha para hacer trabajos de mantenimiento y puesta a punto de todo el equipo para que el día que mejore el tiempo estar al 100% y listos para trabajar. Es una pena estar parados pero esto es El mar del norte, y hay que adaptarse al tiempo.

 

Con tres cuartas partes del viaje ya hechas, resulta extraño mirar atrás, a lo que hemos vivido en este último mes. Puede que recuerdes las cosas de forma distinta que otros miembros de la tripulación. Notas pequeños cambios que han ido ocurriendo lentamente pero no sabes a ciencia cierta cuándo empezaron en realidad.

Durante las últimas semanas hemos tenido bastante mal tiempo, pero es de esperar en estos mares del norte. Ha sido todo un reto para los pilotos del ROV pero para los “felices capturadores” ha sido increíble. Cada vez que las olas, o la corriente, eran demasiado fuertes para sacar el ROV, aunque solo fuera por diversión, conseguíamos una captura. Rápidamente, a ponerse los "Oompa Loompa", agua en las mangueras y  redes a punto para limpiar las capturas.

Por fin, después de haber consultado la previsión meteorológica una y otra vez, parecía que se abría una pequeña oportunidad para poder realizar la travesía de Noruega a Dinamarca (unas 100 mn). Era el mejor momento ya que, según el pronóstico, el viernes por la tarde empeoraba de nuevo. De modo que ayer por la noche lo aseguramos todo lo mejor que pudimos por si el viento y las olas batían contra la embarcación y esta mañana, a las 6 en punto, los motores de nuestra casa flotante se pusieron en marcha y finalmente dejamos la lluviosa (y preciosa) Noruega atrás.

Nos hemos levantado hoy, el ancla aún echada, contemplando las espectaculares vistas del fiordo situado cerca de Egersund.

Sin embargo, el tiempo no era tan agradable, todavía con bastante viento frío que soplaba con una fuerza de 25-30 nudos, con ráfagas de 30 y, por supuesto, acompañados de lluvia.

Ahora comprendo por qué Noruega es tan limpia, verde y agradable: es gracias a la lluvia.

Hoy hemos tenido nuestra primera experiencia con el auténtico Mar del Norte.

Ayer buceamos en una pequeña bahía al sur de Noruega. Pasamos la noche fondeados y por la mañana, buscando mejor refugio del temporal, salimos rumbo un pequeño fiordo. Solo fueron unas pocas millas en mar abierto, pero suficiente para darnos cuenta de que 50 metros de barco pueden ser mucho o muy poco dependiendo el tamaño de las olas.

Menos mal que todo es “temporal”.

 

Desde pequeño el mar me ha dado serenidad. Desde tierra lo he contemplado de todas las maneras posibles, mar calma como una llanura cristalina que refleja el cielo cual espejo, días de temporal donde ráfagas de furiosos vientos levantan olas como edificios…y siempre me han fascinado todas esas caras que nos muestra.

Después de una serie de buceos por Noruega donde no conseguimos ver lo que esperábamos, por fin hemos visto focas. Si tratas de acercarte a ellas como hacíamos, rápido se van y son imposibles de ver. Sin embargo, cuando te quedas quieto,  les invade la curiosidad y vienen, te miran, dan vueltas a tu alrededor.

Ha sido increíble. Espero ver muchas más durante la campaña.

 

Intervención robótica mañanera, aún ya habiendo pasado el ecuador de esta campaña cada día es único. El parte nunca te tranquiliza, pues siempre está al borde de lo impracticable.

Por la tarde, los buzos se sumergen en las aguas noruegas. Tal es su devoción que aún después de haber hecho bajo el agua el tiempo recomendado, se pasean por la superficie buscando unas focas juguetonas que, aun dejándose ver, no dejan que el ser humano se acerque.

Ayer por la noche la tripulación del Panthalassa, incluida la modelo Almudena Fernández y el surfista Aritz Aranburu, subieron al Neptuno con sus cámaras, equipos y tablas de surf. Hoy me he sentido como en un plató de rodaje a bordo del Neptuno. Mirases donde mirases solo había cámaras y gente guapa.

Hoy, igual que ayer, el tiempo no acompaña y las olas son grandes. Afortunadamente, la costa noruega tiene multitud de islotes y rocas emergentes donde podemos resguardarnos para hacer inmersiones de buceo. Ambos días hemos documentado grandes bosques de laminarias (Laminaria saccorhiza), acompañados de sus típicos habitantes como equinodermos, nudibranquios y múltiples epífitos habitando en sus grandes hojas.

Hoy tuvimos muy mal tiempo. Los fuertes vientos hicieron que las condiciones marítimas fueran muy desfavorables para cualquier cosa que hiciéramos. En mar abierto las olas alcanzaban los tres metros y hacían que fuera imposible sumergir el ROV. Decidimos quedarnos cerca de la orilla y guarecernos tras unas pequeñas islas rocosas para lograr unas condiciones más tranquilas. Aquí los submarinistas sí pudieron trabajar.

Después de muchos días en el mar es agradable volver a tierra firme.

Hoy es domingo, piensas: “qué gusto, un día de descanso…”

Pero no. En lugar de pasar el día descansando decidimos hacer una excursión para ver la roca más famosa que se alza sobre la hermosa Lynsefjord.

Teníamos que coger un ferry y después hacer un trayecto en autobús a través del impresionante paisaje noruego y cuando ya pensábamos que habíamos llegado, todavía nos quedaba una hermosa aunque difícil caminata de 3,5 km bajo la lluvia para alcanzar la roca.

Para un animal marino conseguir sobrevivir en alta mar requiere una especialización, bien sea para alimentarse, para defenderse de los depredadores, desplazarse…para casi todo. Muchas aves están perfectamente adaptadas a este medio, son capaces de cruzar o vivir en mitad de este mar sin posibilidad de descansar sobre algo firme. Las condiciones de vida son tan duras que si un animal es herido o está débil, irremediablemente acabará siendo presa de las olas.

Según la mitología griega, la Quimera era un animal fabuloso, híbrido con cabeza de león, cuerpo de cabra y cola de dragón. Además hablamos de “quimera” para referirnos a un sueño o ilusión, que es producto de la imaginación y que se anhela o se persigue pese a ser muy improbable que se realice.

Estamos en aguas noruegas y vamos a trabajar con el ROV, hay una profundidad de 180m y estamos expectantes de lo que nos vamos a encontrar ahí abajo.

I’d like to be - under the sea - in an octopus’s garden - in the shade [Me gustaría estar bajo el mar, en el jardín de un pulpo, a la sombra] – The Beatles, Octopus’s Garden.

Hoy el ROV y las muestras que hemos tomado en el Canal Noruego nos han mostrado cantidades enormes de pulpos. Estoy seguro de que los Beatles se imaginaron el Jardín del pulpo en el Mar del Norte.

Aquí observamos como un tío arroja una Draga al agua, y trae barro.

Abajo puedes ver como 4 teletubbies limpian ese barro, cogen los cachitos pequeñitos que se quedan en el tamiz y los guardan con mucho cuidado en pequeños envases de plástico.

A la mitad, destaca un tio listo (debe ser científico) que observa eses cachitos pequeñitos a través de un microscopio.

Derecha ( o estribor) Tres trajes secos habitados por hombres preparan sus cámaras para sacar unos videos y fotos cojonudos.

Arriba, un Jack solitario baja cosas y las sube de nuevo.

Estamos en la mitad del mar del Norte. Donde se unen las aguas de cinco países: Reino Unido, Holanda, Alemania, Dinamarca y Noruega. El día ha comenzado con una mar de sí y no. Es decir, que está en el límite de dejarnos trabajar. Hemos ido haciendo algunas dragas esperando a que mejorara un poco, según decían las previsiones. Zona de arena-fangosa con diversas especies de moluscos. Finalmente hemos echado el ROV y parece que el fondo está plagado de estrellas y ermitaños, como el camino de Santiago. Si hubiera sido ayer hubiera cuadrado mejor.

 

Donde termina el cielo, comienza el océano. Allí es donde estamos. Ayer llegamos al Devil’s Hole con buen tiempo, pero esta mañana nos hemos despertado con el cielo encapotado con bajas nubes grises. Nada rompe la línea del horizonte: ni barcos, ni plataformas, ni una raya de tierra. Parece como si nos halláramos lo más lejos posible de todo, como si fuéramos una isla flotando libremente en la gran y gélida nada.

Salimos de Grimsby a las 6:00 a.m en dirección al territorio de Humber de nuevo. La corriente estaba fuerte por lo que no pudimos meter el ROV en el mar o hacer la inmersión de los submarinistas, por lo que hicimos un par de dragas y tomamos datos con el CTD en diferentes localizaciones. Después de las dragas anclamos cerca del pecio para esperar a que amainara un poco la corriente para poder hacer una inmersión.

Tan solo llevan dos días a bordo pero los lobistas de Bruselas están acostumbrándose poco a poco. Estamos empezando a desarrollar piernas de marinero, desde que bajamos del barco ayer por la tarde en Grimsby, sentimos que nuestro cuerpo seguía balanceándose por el movimiento del barco.

Por primera vez en muchos años el personal de nuestra oficina de políticas en Bruselas se ha unido a la expedición de Oceana al Mar del Norte a bordo del Neptuno. Por lo general estamos más acostumbrados a reuniones, negociaciones de políticas y a los salones con aire acondicionado del Parlamento Europeo. El Neptuno es enorme a primera vista (tiene 50 metros de largo), con camarotes bastante cómodos y bien equipados, una tripulación de 9 personas e incluso un pequeño gimnasio entre los motores y el casco.

Pocas expediciones se libran de contratiempos y fallos técnicos. Nuestro primer fallo técnico tuvo lugar la primera semama. Después de una serie de inmersiones con éxito, nuestro CTD, un instrumento que sirve para medir la temperatura, la salinidad, el pH, la profundida, el oxígeno, y la clorofila del agua, dejó de funcionar repentinamente. Intentamos que volviera a funionar mientras seguía en el mar, con la asistencia técnica del fabricante en el Reino Unido, pero no hubo suerte. Se decidió llevarlo al fabricante para su reparación mientras el Neptuno estaba atracado en Grimsby.

Después de 10 días en la mar, hoy llegamos a puerto. Grimsby, una pequeña localidad en la desembocadura del río Humber, nos proporcionará algo de tierra firme y algunas piezas para reparar y mantener nuestros equipos y poder continuar nuestro trabajo. Después de unos días previos de coordinar con el agente, autoridad portuaria y nuestra oficina en Madrid, que siempre nos andan salvando el cuello cuando no disponemos de conexión eficiente o sin tiempo de reacción.

En nuestras expediciones  utilizamos cámaras de video y fotos de alta definición capaces de sumergirse decenas de metros, un robot a más de mil metros, un CTD capaz de llegar a los 7000,  lupas, microscopios, ordenadores, GPS, móviles, y decenas de aparatos electrónicos, es decir, utilizamos una gran cantidad de alta tecnología. Alta tecnología a bordo de un barco, y  no solo eso, sino que la sumergimos centenares de metros para poder explorar los fondos marinos.

Son las 5 de la mañana y ya comienza a amanecer en The Humber. Como cada día preparo mi café y subo a la popa del Neptune para disfrutar de los colores del alba reflejados en el Mar del Norte.

Hoy es día de buceo y estoy impaciente por ver lo que se esconde bajo las aguas.

50 días de campaña, recorriendo 4 países, miles millas por navegar, 20 personas a bordo, 11 de Oceana, 9 de tripulación. De momento 9 días embarcados,  aguas de 2 países,  450 millas navegadas…y hoy nuestra primera inmersión. A 70 millas de la costa, 20 metros de profundidad, 4 buceadores, 1 arenal, algunas rocas sueltas plagadas de alcionarios, 1 buey paseándose por la arena, 2 nudibranquios haciendo su puesta, algunas nécoras, 3 sollas que nos siguen a todas partes y muchas cosas más…

 

Día para muestrear los bancos de arena de Norfolk y alrededores. Estamos entre dos zonas protegidas, pero sin plan de gestión eficiente, y un pasillo que es utilizado por los arrastreros. Sin mencionar las decenas de instalaciones petrolíferas de la zona.
Las corrientes son fuertes. En estos fondos campan a sus anchas las fanecas, algunos peces planos y pequeños lanzones que se entierran en la arena.

Hoy Hemos tenido la oportunidad de contemplar un escenario diferente al que nos acostumbra esta campaña, Los naufragios! Colosos de hierro que, sin ser ese su objetivo original, acabaron siendo el hogar de algunas criaturas del mar del Norte.

Llevar a cabo una campaña como esta, requiere de mucha coordinación, en algunas operaciones se manejan equipos muy delicados y además, en esta zona tenemos el agravante de las corrientes y los cambios de marea. Hoy mientras hacíamos 3 operaciones de ROV y otras tantas dragas, estamos planificando las inmersiones de mañana y la entrada a puerto de dentro de una semana, para que todo este correctamente organizado. La entrada a puerto de un barco del perfil del Neptune debe hacerse pensando en varios factores.

Continuamos con nuestra expedición a lo largo y ancho del Mar del Norte con unas malas noticias climatológicas, hoy la mala el mar nos ha impedido sacar el ROV a pasear por lo que nos hemos tenido que “conformar” con tirar la draga y el CTD. La draga nos ha mostrado cosas muy interesantes como una gran cantidad de conchas, erizos de mar y un pez que no era pez, el Branchiostoma lanceolatum (una especie de cordado menos evolucionado que los peces).

Hoy hemos pasado a aguas británicas y a la parte más arenosa del Banco de arena de Cleaver. Hemos realizado tres incursiones con el ROV a los bancos de arena con éxito. Hemos podido ver la parte bonita del lecho oceánico: hermosas ondas y algunas pocas piedras esparcidas por aquí y por allá. Estas áreas estaban llenas de vida con dragoncillos, traquínidos, cangrejos ermitaños, rosas de mar (aunque lo parecen en realidad no son un coral sino briozoos), estrellas de mar y peces planos.

Siempre es excitante comenzar una nueva expedición. Son muchas cosas que deben de funcionar a la perfección, muchos meses de preparación y, sobre todo, un gran equipo de personas implicado. Esta vez, abandonamos los viejos mares conocidos (Mediterráneo, Atlántico ibérico y Macaronésico, Báltico) para descubrir, por primera vez lo que se esconde bajo la superficie del Mar del Norte.

A continuación:

La tripulación