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Como habíamos previsto, y tras una noche de travesía, hemos llegado a primera hora de la mañana a la Bahía de Port Saint Joe, un pequeño puerto del extremo más occidental de Florida. En la marina de este puerto habían accedido amablemente a recibir los envíos de FeDex y UPS que nos remitían “overnight” desde un par de comercios en California y New Jersey, con piezas para reparar nuestro robot submarino. A veces, increíblemente, estas cosas salen bien.

Hemos amanecido en los Florida Middle Grounds, un área protegida contra el arrastre de fondo, formada por un antiguo arrecife a unas 100 millas de la costa, y cuyas cimas alcanzan los 25 metros de profundidad. Allí teníamos previsto realizar otra serie de inmersiones. Nuestro plan inicial era utilizar los buceadores en las cumbres del arrecife, y el ROV en las laderas que caían hacia profundidades alejadas de las posibilidades de la escafandra autónoma. Los problemas del robot submarino, que esperamos solucionar mañana, nos han obligado a concentrarnos en las partes menos profundas de los Middle Grounds. La visibilidad era, por primera vez, excelente. El fondo arenoso, salpicado de corales, albergaba también abundantes ejemplares de corales, esponjas tubo en las que habitan ejemplares de góbidos, cangrejos araña, meros, hogfish, peces angel, medudas, y algas como la halimeda.

Llegamos a las cuatro de mañana al fondeadero de Tampa-Saint Petersburg, ya bastante al norte de la parte occidental de la costa de Florida que se baña en las aguas del Golfo. Hoy es el día en que varios de los compañeros que han estado con nosotros durante este periodo inicial de la expedición han tenido que dejar el Latitude.

Hoy ha sido una jornada de travesía. Hemos navegado con un tiempo excelente, un mar en calma y un sol de justicia. Una vez liberado de su lucha contra la Corriente del Golfo, el Oceana Latitude ha recuperado sus 10 nudos de velocidad de crucero.

La gente ha continuado poniendo a punto sus equipos, contestando a sus e-mails, editando los videos y las fotografías y preparando los trabajos para los próximos días. Unido a que es fin de semana y se reciben pocos inputs desde tierra, este ha sido un día tranquilo.

Esta mañana, a primera hora, hemos utilizado la potente lancha auxiliar del Oceana Latitude, la Longitude para transportar a nuestro grupo de buceadores hasta dos áreas del arrecife para llevar a cabo las primeras inmersiones de la campaña. La primera de ellas ha sido algo decepcionante. La visibilidad era prácticamente nula y los corales y gorgonias estaban cubiertos de una gruesa capa de sedimento proveniente de los Everglades y otras descargas costeras. Como decía Sole Esnaola, esto era como “bucear en leche”.

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