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Ayer comenzó la reunión del Convenio OSPAR en Bergen, Noruega. OSPAR es el resultado de la unión en 1992 de dos tratados internacionales relacionados con la protección del medio ambiente: el Convenio de Oslo firmado en 1972, que regulaba los vertidos al mar, y el Convenio de París, adoptado dos años más tarde y que se centraba en fuentes de contaminación de origen terrestre.

Como habrá podido comprobar cualquiera que haya seguido los diarios de a bordo, las últimas dos semanas no han desmerecido en absoluto en intensidad respecto a las anteriores. La marcha del equipo de alaskeños y washingtonianos de Oceana y sus sensores de hidrocarburos se compensó inmediatamente con la llegada a Gulfport, Mississippi, del nuevo grupo de buceadores españoles y del robot submarino (ROV). A partir de ahí empezamos una nueva fase de la expedición: la exploración visual de los fondos en las zonas que durante semanas estuvieron cubiertas por petróleo en la superficie.

Mucha gente a menudo se pregunta qué puede hacer para saber más sobre el estado de los océanos. Existe  mucha información disponible, esto que hemos decidido recopilar nuestros libros y películas favoritas sobre temas marinos. Esta lista no es en ningún modo exhaustiva: son tan sólo un par de ideas para llevaros por buen camino.

­Para los ratones de biblioteca:

El cambio climático se ha relacionado con algunos de los mayores desastres naturales de los últimos años: las inundaciones de Paquistán, los devastadores huracanes que azotan las costas de los EE.UU., fuegos incontrolados que asolan bosques enteros, cosechas malogradas por todo el planeta, etc. Pero hay un efecto colateral del cambio climático del que rara vez se habla: la acidificación de los océanos.

La semana pasada, nuestro Director Ejecutivo colgó en Twitter un artículo  (Why wartime wrecks are slicking time bombs) que resaltaba el impacto de la 2ª Guerra Mundial en el mar. Según el estudio de Trevor Gilbert y Dagmar Etkin, en las plataformas continentales se encuentran entre 2.5 y 20 millones de toneladas de petróleo almacenados en miles de barcos hundidos,  que podrían provocar otra catástrofe medioambiental. 

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