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Las horas de ROV en cubierta son largas y uno tiene que buscar algo que hacer sin dejar de estar pendiente a lo importante, ya sea a los mosquetones, lastre, winche o los mandos del Ranger. Este año hemos coincidido unos cuantos locos por el ejercicio a bordo y esto ha hecho que, en determinados momentos de calma relativa, el Ranger parezca un gimnasio flotante. Hay que inventarse ejercicios en los que, en menos de dos segundos, se esté de nuevo en el puesto de trabajo, no hay que olvidar que manejamos material muy delicado y cualquier error puede resultar fatal. Los piques son sanos entre nosotros y suben los ánimos de la tripulación, el ejercicio siempre es positivo para cuerpo, mente y sobre todo para nuestro trabajo, el cual muchas veces es totalmente físico, hay que estar preparado para subir un ROV desde el millar de metros de profundidad.

Hoy, en el Ranger, día mixto de buceo por la mañana y ROV por la tarde, otro ejercicio duro que no hace más que poner a prueba a la tripulación, pero una vez más lo superamos con éxito y podemos volver a puerto con los objetivos cumplidos, sin incidentes y con nuevas marcas personales en la memoria.

 

A continuación:

My last day on the Ranger

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