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Anoche el pronóstico no auguraba nada bueno para nuestro último día de trabajo, pero al final Eolo se apiadó de nosotros y pudimos salir al mar, que no deja de ser una forma mucho más digna de terminar la campaña.

Y ya puestos a terminar con clase, pensamos que el broche de oro para las operaciones de buceo hubiera sido poder documentar las comunidades de Haploops que existen en el Norte del Sund. Solo disponíamos de información genérica sobre las zonas y cotas de profundidad donde estos pequeños anfípodos tubícolas habían aparecido en muestreos, lo cual no es mucho para un mar tan complicado de bucear como el Báltico, pero yo estaba convencido de que los íbamos a encontrar. Hicimos dos turnos de inmersión en fondos de entre 25 y 30 metros, que aquí equivale prácticamente a una inmersión nocturna en cuanto a luminosidad, pero con menos de 2 metros de visibilidad: buscamos hasta el último minuto posible en el fondo fangoso bajo la luz de nuestros focos… y fracasamos rotundamente. Tendrá que ser otro año.

 

A continuación:

Submerged Wood

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