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Sol y fango

© OCEANA/ Juan Cuetos

Hoy nos hemos despertado a un hermoso día en el extremo más septentrional de las aguas danesas. Es mi primera expedición con Oceana y siento la emoción de averiguar que hay bajo la superficie.

Trabajar como biólogo marino a bordo del Neptune es duro, pero muy gratificante. Uno esperaría que llenarse de barro recopilando datos acabaría desanimando a cualquiera, pero a mí me anima y emociona en comparación con trabajar en la oficina (el Neptune también tiene un suministro ilimitado de café recién hecho, lo que contribuye a elevarnos la moral).

El ROV revela una panorámica tan bonita como extraña. Hoy, el fondo marino ha estado dominado por ofiuras y bocinas, así como por anémonas y peces. Cada inmersión descubre nuevas maravillas en un paisaje más parecido a la luna que a nuestro familiar mundo terrestre. Trabajar para salvar los océanos ha sido mi sueño, ¡y ahora es real!

 

 

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El winche voluble

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