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julio 28, 2007

Seco de los Olivos (día 1 y 2)

BY: Ricardo Aguilar

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© OCEANA / Juan Cuetos

 

Habiendo llegado a Almería, hemos hecho del puerto de Almerimar nuestra base de operaciones para trabajar en el Seco de los Olivos y entre Punta Entinas y Puna Elena.

El primer día nos dirigimos al Seco para ver una de las pequeñas elevaciones que hay al este, y por la tarde mirar un poco la cima del seco principal.

Esta pequeña elevación que hay al este del Seco tiene su cima a unos 90 metros. A partir de ahí una zona de derrumbamientos rocosos se extiende hasta los 130 metros, y después caemos en fondos arenosos.

Analizamos las dos vertientes y, mientras que en una de ellas son habituales las gorgonias látigo (Viminella flagellum), en la otra se dan más las gorgonias de profundidad Callogorgia verticillata. Pero lo que más abunda son los restos de artes de pesca abandonadas que convierten el lugar en un cementerio de redes, sedales, cabos, etc., y un sitio muy difícil para estar con el robot submarino sin terminar enganchado.

Destacan en este lugar algunos meros grises (Epinephelus caninus) que tienen la costumbre de seguir al robot. Alguno de ellos se ve que ya ha participado en bastantes batallas. En ocasiones es una nube de peces tres colas (Anthias anthias)y jureles (Trachurus trachurus), con algunos tae rocas (Acantolabrus palloni), los que se sitúan sobre el robot.

En la inmersión de la tarde sobre el seco principal, la superficie entre los 80 y 120 metros es bastante uniforme. La pendiente es suave con zonas arenosas salpicadas de rocas de tamaño medio y pequeño, donde se concentran multitud de gorgonias de todo tipo (Eunicella verrucosa, Paramuricea clavata, Bebryce mollis, Viminella flagellum, Elisella paraplexauroides, y, creemos haber identificado algunas Villogorgia brebycoides), y corales árbol amarillos (Dendrophyllia cornigera). En algunas rocas, aparecen los corales solitarios, como Caryophyllia cyathus.

Al día siguiente nos centramos en la zona costera frente al inmenso mar de plásticos almeriense, entre Roquetas de Mar y El Ejido. Las urbanizaciones van cercando poco a poco este paraje natural, pero aún queda un tramo sin urbanizar. Aquí, en sus fondos marinos, se encuentra una zona de alto valor ecológico con praderas mixtas de Posidonia oceanica y Cymodocea nodosa, fondos de maërl y arrecifes de Mesophyllum alternans. Algunas zonas están plagadas de erizos violáceos (Sphaerechinus granularis).

Tras un primer transecto con el ROV para delimitar la zona y ver el estado de conservación, los buceadores van a inspeccionar el fondo donde hemos encontrado la mayor densidad de arrecifes de algas rojas.

Al vernos llegar, un raya águila o águila marina (Myliobatis aquila) sale disparada. Debajo, doncellas (Coris julis), castañuelas (Chromis chromis) y distintos tipos de bienios son los primeros en mostrarse ante nuestros ojos. Luego nudibranquios, moluscos, poliquetos, anémonas, y un par de cambaras (Maja crispata).

En la parte oeste, la pradera es solo de Posidonia oceanica y parece haber sufrido un retroceso grave. Primero encontramos haces muy dispersos y, hasta que no llegamos a los 16 metros de profundidad no empieza a haber una cobertura decente, aunque aun aquí la pradera se ve muy fragmentada. Y pensar que antaño las praderas de fanerógamas llegaban desde ras de agua hasta casi 40 metros de profundidad.

Mañana volvemos al Seco de los Olivos para muestrear otras elevaciones pequeñas.