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Estamos en el límite del viento que podemos tolerar para trabajar. Lo intentamos en una zona protegida, junto a un cabo al sur de la isla de Gozo. Parece que podremos, aunque el viento se nota en la velocidad que lleva el barco estando parados, unos 0,7 nudos, velocidad que debemos controlar una vez que echemos el ROV al agua. Necesitamos ir a 0,3 o 0,4 como máximo para realizar los transectos, documentar el fondo e incluso detenernos en las zonas más interesantes.

Hacemos una hora de fondo en esta zona costera, con algunas rocas y fondo arenoso a unos 100 metros de profundidad. Volvemos a puerto, pues se levanta –ahora sí– muchísimo viento. Ya no hay nada más que podamos hacer hoy, aparte de refugiarnos y esperar que pase lo antes posible.

© OCEANA/ Carlos Minguell

Comunicado de prensa: Elsa Pataky y Chris Hemsworth, a bordo del Oceana Ranger

A continuación:

After the storm comes the calm

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