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Seguimos en el puerto de Palma, a la espera de que llegue el técnico que arreglará, esperemos, el robot. Parece el día de la marmota, ya que en Cartagena nos encontramos en una situación muy, muy parecida, esperando al lunes para que llegara la pieza que nos permitiría continuar trabajando. Además que desde que llegamos a Palma, para los que no buceamos, todos los días son iguales pues repetimos la misma jornada cada día aquí, frente al ordenador.

Cuando hay trabajo en el mar no tenemos tantas horas para adelantar trabajo "de gabinete", sino que mas bien las pasamos acumulando trabajo para el invierno. Pero hoy, el calor es prácticamente insoportable dentro de este Ranger de aluminio. No sé qué temperatura hará fuera, pero creo que prefiero no saberlo. Hoy es día libre para todos y aprovecho las horas más calurosas, en las que es imposible permanecer en el messroom –la sala donde tenemos los ordenadores- para darme un baño en el mar, que no todo va a ser estudiarlo y defenderlo. Esta isla tiene sitios espectaculares para hacer un poco de snorkel, ya que son tantas calas rocosas que incluso cerca del puerto podemos encontrar una piedra sumergida a la que echar un ojo. Las ascidias Aplidium conicum son preciosas y están por todas partes, y pececitos de roca vemos también una enorme variedad a apenas unos metros de la orilla, e incluso un pulpo; pero tristemente encontramos una cantidad de Caulerpa racemosa que no esperábamos, como un manto de tentáculos verdes cubriéndolo todo. Cualquier forma de vida sésil la encontramos aquí “atrapada” bajo esta alga tropical que invade el Mediterráneo. Numerosas investigaciones se están llevando a cabo ya en el Mediterráneo para conocer causas y consecuencias de la aparición de especies extrañas en este mar, con el fin de encontrar, si la hay, una solución a la invasión. 

A continuación:

Puerto de Palma de Mallorca. Inmersiones en Sa Dragonera.

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