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Como responsable de buceo, mi tarea es tener todo los equipos de buceo a bordo preparados y a punto para realizar una inmersión productiva y sobre todo lo más segura posible.

En cubierta el trabajo siempre es un poco más estresante y requiere de gran concentración y organización tanto en el pre-dive como en el post-dive: Durante la travesía hasta el punto de inmersión, con la ayuda de Cristina Urien (mi mano derecha) nos encargamos del pre-dive. Acabar de llenar las botellas (bajan unos pocos bares debido al enfriamiento del aire); preparar todos los equipos para que a nadie le falte de nada y se puedan equipar de la manera más rápida y efectiva posible; comprobar que los scooters y linternas estén cargados de batería, boyas, pizarra, botes de muestras y un largo etc.

A la salida del agua empezamos con el post-dive: endulzado de equipos; carga de botellas y baterías; recopilación de datos recogidos durante la inmersión (posición y dimensiones de las cuevas encontradas) cumplimentado del logbook y otro largo etc.

Todo esto lo hacemos optimizando el tiempo al máximo de ahí que sea un poco estresante, pero lo cierto es que una vez en el agua todo el trabajo del pre y post-dive queda atrás, te encuentras sumergido en el silencio sin nada más que tu respiración, y la de compañero y te concentras en hacer un buen consumo de aire; en tu compañero y sobre todo en disfrutar de los increíbles paisajes.

Todo está sin dejar de pensar que el trabajo que realizas tiene como fin proteger los océanos y la vida que lo compone, y esto... ¡Esto no tiene precio!

A continuación:

A Saturday spent on tiny Mediterranean islands

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