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© OCEANA / Juan Cuetos

Hoy estuve hojeando el libro de “tapa dura a todo color” de las 12.000 millas en defensa de los mares: La expedición del Oceana Ranger.  Al ver las fotos de este viaje desde el puerto de San Diego hasta Tarragona, es curioso ver el barco entre paisajes tropicales, pasando por manglares, con picudos de pies rojos y pico azul posados en la proa, navegando entre pelícanos y con una fauna submarina muy diferente a la del Mediterráneo.

Como marinera, en las fotos me voy fijando en las “cosas” que permanecen iguales, las amarras rojas, algunos cabos característicos, cestitas para guardar comida en el interior… ¡además de muchos de los tripulantes de aquel viaje! Pensando en qué escribir en el diario de hoy, mi atención se fijó en una foto en la que estaban escribiendo los diarios de a bordo de la expedición… y en seguida me imaginé o conecté que la tradición de escribir unas palabras cada día venía y viene de la primera gran expedición de cruce del Atlántico del Oceana Ranger… ¡Por muchos diarios y millas más!

P.D. El día de hoy nos ha mostrado las dos caras del Mediterráneo: zonas con más basura que peces y otras, en cambio, con una biodiversidad de gran interés. Hemos trabajado con submarinistas y con el ROV, y hemos podido documentar fondos de coralígeno, tiburones, corales amarillos, diversas clases de peces… y costras procedentes de la actividad volcánica, que hacen de esta zona un lugar muy especial.

A continuación:

Dando tumbos

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