Would you like to view our US Site?

Algunas anécdotas interesantes de a bordo del Neptune (algunas serán archiconocidas para los activistas experimentados de Oceana, ¡pero para mí no!):

  • “Siempre hay un gimnasio a bordo”, dice nuestra extraordinaria marinera residente (es decir, Cecilie, la científica marina). Bueno, pues esta vez tiene razón, y el nuestro está situado en la cubierta inferior, básicamente bajo el nivel del agua (brrr). Pero esperad un momento: probablemente no es como lo estáis imaginando. Se trata simplemente de un espacio entre los motores, los tanques de combustible y unos congeladores donde se han metido a capón algunos aparatos de gimnasia. Es muy útil para mantenerse en forma, ¡pero también para intoxicarse!
  • Hay que amarrar y asegurar cualquier cosa que pueda moverse, deslizarse, rodar y caerse. Cada cajón, armario o mesa tiene su propio sistema, de lo más curioso: un tapete antideslizante, un gancho o un cierre. ¡El no va más de esta divertida creatividad está en la cocina, donde todo está preparado para que se pueda cocinar en las condiciones más duras!
  • Hay un cuarto de televisión, pero el mando se perdió, así que la tele emite todo el tiempo, los siete días de la semana, programas estadounidenses al azar. También es ahí donde nos reunimos por las noches para ver películas y Cecilie, que es un sol, nos prepara palomitas.
  • Tenemos internet, o algo parecido. Es internet por satélite, que no es exactamente fiable. Al menos captamos redes móviles cuando pasamos cerca de plataformas petrolíferas. El problema es que he oído que las tarifas de roaming son carísimas (¡o quizás es solo porque son precios noruegos!).
  • Los domingos hacemos un “simulacro”, un ejercicio de emergencia en el que tenemos que correr hasta el puente e indicar en un tablero que estamos ahí. Algunos miembros de la tripulación se ponen cascos y chalecos salvavidas, y los domingos especiales probamos incluso la manguera antiincendios y regamos el mar (¡por si el nivel del agua no era ya lo bastante alto!).
  • Comemos muchísimo. No sé si es porque estar en la cubierta nos deja exhaustos o es simplemente porque somos unos glotones. El desayuno es a las 7:00, el almuerzo a las 11:30, la pausa para el café (y los deliciosos bizcochos) a las 15:00, y la cena a las 18:00. Los horarios no son aproximados, hay que respetarlos rigurosamente. No es lo que se dice un horario español...

 

 

A continuación:

Fantastic

Leer el artículo siguiente