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Hoy ha sido mi primer día completo en el Neptune. Subí a bordo ayer para sustituir a Helena que había terminado su turno y regresaba a su oficina en tierra firme. Estoy encantada de volver al mar y levantarse con el fresco aire del mar siempre es una delicia. Bueno, al menos cuando sucede. Anoche nos quedamos en el puerto esperando un par de nuevas incorporaciones y un envío vital para el ROV. Por si el retraso no fuera suficiente atracamos por desgracia junto a una fábrica de procesado de pescado que convertía esa refrescante brisa marina en la desagradable peste del pescado podrido.

A pesar de las circunstancias nos pusimos a trabajar en el puerto, haciendo planes para las semanas restantes. Como entre las tormentas y el retraso en el puerto habíamos perdido tantos días, decidimos hacer algunos ligeros cambios y pasar un par de días más en aguas danesas antes de movernos a Holanda. Esto supuso hacer algunas llamadas y enviar algunos correos ya que nuestros permisos de trabajo daneses estaban a punto de vencer. Afortunadamente los funcionarios daneses nos ayudaron y aceptaron la solicitud en 24 horas.

Por la tarde dimos la bienvenida a dos nuevos miembros de la tripulación de una organización danesa llamada Stichting Anemoon, que estarán con nosotros el resto de la expedición. Pusimos los motores en marcha y partimos al mar justo cuando la luna estaba saliendo. Fue agradable irse a la cama sabiendo que por la mañana nos despertaríamos en el mar, preparados para ponernos a trabajar ¡y sin el olor a pescado podrido!

A continuación:

Thyboron. Denmark

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