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Tras unos días en puerto debido al mal tiempo, esta mañana nos levantamos emocionados por volver al mar. Tristemente, nos encontramos con Michael de Sea-U, que traía malas noticias. El viento había arreciado de nuevo y se veían olas cada vez mayores fuera del puerto. Las condiciones seguían siendo adversas para trabajar con el ROV, así que ¿qué podíamos hacer? Nos llevó poco tiempo decidirlo: ¡mandar a los submarinistas!

Sin dudarlo, el equipo de buceadores preparó el material y salió a buscar alguna zona abrigada en torno a Saltholm, una isla baja y arenosa situada justo al norte del puente del Sund, que conecta Suecia y Dinamarca. Debido a los hábitats poco frecuentes de Saltholm y su importancia para una serie de aves marinas y focas, ha sido declarada área Natura 2000.

Lamentablemente, no se pudo hallar ningún sitio al abrigo y ello obligó a los submarinistas a continuar hacia el sur. Aquí, a la sombra del puente, consiguieron amarrar el barco a una torre eléctrica y hacer la primera y única inmersión del día. Bajo la superficie se encontraron con agua clara, filtrada convenientemente por mejillones (Mytilus edulis) que formaban densos lechos en el fondo y en la base de las torres. Sobre ellos crecían colonias de hidrozoos (Clave multicornis) y bancos de gobios (Gobiusculus flavescens) daban vueltas a las torres para evitar la fuerte corriente.

Cuando volvieron los submarinistas y les preguntaron qué habían visto, la respuesta fue breve pero clara: "¡Mejillones, mejillones, mejillones!"


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