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Cambia mucho la sensación al comenzar el día de trabajo de la manera que comenzó hoy: saliendo por la puerta del Ranger y contemplar el mar brillante, el horizonte firme y sentir ya el calor del sol madrugador, tras una noche silenciosa y serena y bajo un cielo de verano despejado y lleno de estrellas.

Otro momento del día, digno del título de esta entrada del diario, son los recorridos entre inmersiones, avistando el horizonte y respirando el viento acelerado por la arrancada del barco y recibir sorpresas como la de hoy: el viejo calderón gris que nos visitó ayer, imaginamos el mismo ya que estábamos en la misma zona, pasó surfeando cerca de nuestra popa, asomando su mirada curiosa ante el dron de Kike.  Ojalá hubiera aparecido por tercera vez a última hora del día… mientras disfrutábamos todos de un baño en el gran azul después de un día duro de trabajo… otro de los privilegios de trabajar en el mar!

 

 

A continuación:

A day full of sightings

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