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Hoy lunes os escribo desde puerto, en vez de hacerlo desde el mar como estaba previsto. Un problema en la sonda del barco, herramienta imprescindible para nuestra poder trabajar, nos ha hecho volver a tierra antes de lo esperado y amarrar durante unas horas –esperemos que no demasiadas– hasta volver al mar.

Los días de trabajo están contados ya, el fin de la campaña se aproxima, a pesar de que la compañera Marta y yo acabamos de incorporarnos a esta expedición para realizar la última semana de investigación a bordo.

Hemos realizado algunos transectos de ROV y dos dragas. Algunas de las especies que estamos observando son nuevas para mí, ya que es la primera vez que investigamos el levante mediterráneo. Las profundidades del Líbano están siendo filmadas por primera vez, convirtiéndonos en afortunados espectadores de nuevos descubrimientos sobre la diversidad marina mediterránea.

Lamentablemente, no todos los descubrimientos son buenos. Estamos filmando la materialización de décadas de consumo, sin conocimiento ni control, de plástico y otros materiales contaminantes. Las cámaras están sacando a superficie lo que nadie ve: por un lado, valiosísima información sobre las especies y hábitats presentes, pero por otro, la imagen de un mar libanés convertido en un vertedero. Haremos lo posible para que estas imágenes sirvan para remover conciencias.

 

 

A continuación:

Vida de color de rosa

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