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Lo veíamos venir y al final pasó. Hoy hemos estado a punto de perder el ROV. Ha sido una situación bastante límite, enganchados por mil sitios, tanto cable del lastre como el propio umbilical. Incluso el ROV ha llegado a estar atrapado sin apenas movilidad, bajo una repisa rocosa de las paredes de los fondos que estamos investigando. Pero tenemos todo a bordo, así que podemos decir que hemos tenido suerte. Aunque el ROV, con el brazo roto por hacer mil esfuerzos para liberar todo el equipamiento allí abajo, quizá no piense lo mismo.

© OCEANA / Carlos Minguell

A continuación:

The quest for caverns and underwater caves (Comino Island)

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