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Tras dos días de navegación por la costa italiana, en la madrugada del día 5 de junio llegamos a las islas Eolias situadas en el Mar Tirreno, cerca de la costa nordeste de Sicilia. Los objetivos en este punto de la campaña eran varios, por un lado seguir con la búsqueda y documentación de rederos ilegales, y por otro, realizar varias inmersiones para documentar la formación de fumarolas submarinas. Este interesante fenómeno es muy característico de la zona debido a la actividad volcánica del archipiélago.

Nada más llegar a Panarea contactamos con un centro de buceo de la isla, que nos recoge en el Ranger y nos lleva hasta la zona de estudio. A medida que nos acercarnos, un intenso olor a azufre proveniente de la actividad volcánica impregna el ambiente.

Al tirarnos al agua nos encontramos rodeados de varias ejemplares de Pelagia noctiluca, una medusa que debería ser solo un ejemplo de las maravillas del mar y se está convirtiendo en un indicador de su decadencia. Empezamos el descenso, nos dirigimos a la zona de fumarolas y en el camino nos encontramos columnas de pequeñas burbujas, que en pocos minutos nos rodean. Jorge y Carlos comienzan a filmar y fotografiar este fenómeno de la naturaleza. Una vez terminado nuestro trabajo en esta zona nos dirigimos a una extensa pradera de Posidonia oceanica, con formaciones rocosas repletas de grandes spirografos que esconden sus branquias a nuestro paso.

Durante la noche salimos a la búsqueda de nuestro segundo objetivo, para ello nos dirigimos a la zona de los mil metros, donde desempeñan su actividad los rederos de deriva.

En la mañana del día siguiente entramos en el puerto de Lípari y las pruebas que no obtuvimos en alta mar las encontramos aquí, una flota de más de 15 rederos es una evidencia de la pesca ilegal en la zona. Después de los trabajos de documentación respectivos nos preparamos para una nueva inmersión intentando ampliar el archivo de imágenes de las fumarolas, pero esta vez a los pies del volcán Vulcano. Bajo el agua nos encontramos emisiones de aguas termales a muy alta temperatura que producen fuertes termoclinas. Observamos también grandes manchas amarillas sobre las rocas producidas por las emanaciones de azufre.

Al día siguiente regresamos a Panarea, donde el equipo de documentación de Oceana tuvo la posibilidad de recorrer parte del archipiélago en helicóptero. La intención es registrar la actividad volcánica, documentar el Ranger durante sus trabajos de investigacion e intentar localizar rederos. Desde el aire también se pudo grabar el tráfico de jaulas de engorde de atún en el mediterráneo.

Ya por la tarde y con toda la tripulación a bordo del Ranger salimos de nuevo a la búsqueda de rederos. Con más suerte que en las noches anteriores, en el veril de los mil metros, aunque a pocas millas de la costa, nos encontramos con un gran número de rederos salpicando el horizonte. Uno a uno fuimos documentando su actividad y posición dando posterior aviso a la Guardia Costera.

A continuación:

Arrival to Sardinia

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