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© OCEANA Enrique Talledo

Desde hace un tiempo vivo en Australia. Como es evidente, no puedo dejar de comparar una zona con la otra.

Los fondos son diferentes, la costa, las gentes, cultura, comida, hay tantísimas diferencias... Lamentablemente hoy hemos encontrado una triste similitud, algo que todos los fondos marinos comparten y es que desde que empecé en oceana en 2010, lo único que nos une a todos los seres humanos, es la irresponsabilidad, esa idea de que si tiramos algo al mar desaparece, en realidad sí que dejamos de ver esa basura, al menos durante unas semanas o unos meses, pero tarde o temprano vuelve en el estómago de animales que confunden basura con comida, lo traen las olas, o se queda durante muchísimo tiempo en el fondo marino. Ríos de plásticos reposan en el fondo del mar, nadie los verá en mucho tiempo. El ROV nos ha mostrado hoy la zona de la vergüenza, la que te revuelve el estómago, y es que aunque a veces parece que sólo la pesca ilegal, irresponsable o los mercantes son responsables del destrozo, también los que vamos a pie, los que nada tenemos que ver con las grandes industrias, tenemos la responsabilidad de asegurarnos que nuestra basura termina donde debería, gestionar nuestros residuos de forma responsable. Sobre todo de no darle la espalda al océano, no sólo porque nos alimenta, pero también porque pertenecemos a él. Le dicen la madre tierra, pero no olvidemos que fue el océano el que le dio vida.

A continuación:

Un día en tierra

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