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Hoy es mi día libre, los buzos van a filmar en las proximidades de Cartagena, y me han permitido acompañarlos en las dos inmersiones que realizaran a lo largo del día.

Voy metiendo en una bolsa el material que Thierry me va pasando. Tras preparar los equipos, esperamos a que la neumática del centro de buceo venga a recogernos en el Ranger. A las 09:30, puntual, aparece una semirrígida por el canal principal del puerto. Sobran las preguntas. Él lleva una bandera alfa que advierte a los navegantes de que bajo esa embarcación se están realizando trabajos subacuáticos y nosotros, rodeados de trajes de neopreno, reguladores y cámaras, damos claras muestras de estar esperando para ir a bucear.

La primera inmersión se realiza en un bajo que empieza a 12 metros de profundidad y va cayendo hasta los 35. Nos advierten que la vida en esta zona está muy escarmentada de los pescasub y que hay que aproximarse con mucha lentitud, de lo contrario volveremos con las fotos de un montón de colas de pescado huyendo. Yo no quiero estorbar, por lo que según la recomendación de Thierry me quedo rezagado para no meterme delante de ningún objetivo. Nada más llegar a fondo encuentro a Carlos Suárez y Kike Talledo al puro estilo francotirador reptando a la caza –fotográfica- de cualquier forma de vida. Carlos, que está tumbado sobre la arena tratando de no ser visto, apunta a un diminuto cangrejo (que se trataba de un cangrejo lo descubrí una vez que me enseñó la foto). A unos 50 metros se encuentra Kike, agazapado entre unas rocas, que filma dos morenas que se lanzan mordiscos enroscando sus cuerpos. Viendo así a los buzos no sé si llamarlos locos o genios… supongo que un poco de cada… Al final de la inmersión comprobamos la vredad de la recomendación: vemos en el azul tres barracudas y al intentar aproximarnos salen huyendo.

Durante la segunda inmersión, esta con algo más de corriente, vemos un pez luna, varias morenas y otras muchas especies como algas, corales, crustáceos o esponjas. Nos dejan en un punto y la neumática nos va siguiendo. De esta manera no tendremos que luchar contra la corriente para volver a superficie. Como en la anterior, los cámaras lo pasan enrocados o escondidos para no influir en el comportamiento de los animales y el resultado es un gran trabajo traducido en impresionantes imágenes. Gracias al enorme respeto con el que se realizan las inmersiones, tratando de no ser vistos, de no tocar nada, siendo observadores y no cazadores, hemos pasado dos inmersiones en las que hemos observado un comportamiento natural de estos animales. Ha sido un gran día y viendo el resultado creo que están más cerca de la genialidad que de la locura, eso o que yo también estoy enloqueciendo…

A continuación:

Esperando la llegada de la pieza

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