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Por primera vez en muchos años el personal de nuestra oficina de políticas en Bruselas se ha unido a la expedición de Oceana al Mar del Norte a bordo del Neptuno. Por lo general estamos más acostumbrados a reuniones, negociaciones de políticas y a los salones con aire acondicionado del Parlamento Europeo. El Neptuno es enorme a primera vista (tiene 50 metros de largo), con camarotes bastante cómodos y bien equipados, una tripulación de 9 personas e incluso un pequeño gimnasio entre los motores y el casco. Ya que estábamos en tierra antes de un largo viaje decidimos aprovechar para explorar el mercado de pescado de Grimsby. Estaba cerrado pero había un pesquero descargando su captura. Nos hicimos amigos de los pescadores británicos que había a bordo, que nos mostraron orgullosos las 14 toneladas de cangrejos y langosta que habían capturado, ¡que probablemente iba a ser procesada y exportada a China! Por lo menos nos avisaron de que había cangrejos por aquí…

Cuando por la tarde nos unimos al barco, el capitán nos avisó de que partiríamos a las 4:00 a.m. del día siguiente, aprovechando la marea alta para navegar hacia la zona de investigación de Humber. La tripulación de Oceana había decidido previamente probar una nueva manera de desplegar el ROV en el agua con una grua. Las fuertes corrientes del Mar del Norte que limitan considerablemente la duración de las inmersiones del ROV, unas pocas horas al día, justo en el momento en que cambia la marea, suponían un gran reto. Cuando nos juntamos todos para el desayuno a las 6:00 a.m. el buque ya ha abandonado el puerto y, cuando miramos el mar algo bravo, comprendemos que hemos perdido la oportunidad para utilizar el ROV de la mañana. En lugar de eso nos dirigimos a algunos puntos para tomar muestras de sedimentos. Realizamos varias tomas de muestras con éxito en este lecho marino compuesto de grava, arena y barro e identificamos interesantes cangrejos, caracoles, crustáceos y estrellas de mar. Después de la comida aprovechamos la segunda oportunidad del día para probar con éxito el ROV durante por lo menos una hora, a una profundidad de 30 m. Nos quedamos fascinados contemplando en tiempo real zonas de algas verdes y rocas que escondían langostas, cangrejos, anémonas, hermosos corales blandos, platijas, gambas, babosas de mar y esponjas. A medida que el ROV navegaba sobre el lecho marino el agua se hacía más clara, fuimos capaces de ver maravillosas criaturas que fueron identificadas inmediatamente por uno de nuestros biólogos marinos. Los lobistas estaban con la boca abierta, no están acostumbrados. La complicada maniobra fue todo un éxito, gracias a la buena coordinación entre los operadores del ROV, los técnicos a bordo y el capitán en el puente. El equipo ya está preparado para nuestra siguiente parada en la parte septentrional del Mar del Norte: el Agujero del infierno, ¡Preparate para lo que viene!

 

 

A continuación:

Underwater garden full of marine litter

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