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Cuando hemos llegado al punto de inmersión de ROV, el viento empezaba a aumentar levemente. Con el  ROV  a unos 780 metros, el viento era fortísimo y el oleaje ha llegado demasiado pronto; la previsión de viento para la tarde se ha adelantado. Suspendemos la inmersión y el ROV empieza a subir a superficie. El viento es fortísimo para recuperar el ROV, pero se consigue sin grandes problemas. En la travesía las olas son ya muy grandes y por el costado. Aquí  la mar crece rápido y la travesía se hace complicada.

Al poco de partir a puerto cruzamos en la trayectoria de un arte de pesca. Las boyas suelen ser botellas de plástico difíciles de identificar, y el viento  tensa  tanto el cabo que lo deja  en superficie. Resultado: aun parando la máquina de estribor nos llevamos las dos boyas, que se enredan en la hélice. No queda otra que echarse al agua y desengancharlo para poder continuar la ruta, de otra manera se podría meter en el eje de la hélice y crear una vía de agua. Saltamos José Manuel (el Pisha)  y yo mismo. Después de un rato de luchar con el cabo, las olas y el barco que es arrastrado por el viento, conseguimos cortas los cabos  y continuar ruta a puerto.

© OCEANA / Carlos Minguell

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Every day´s reality: plastics

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