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Hoy ha sido un día lleno de emociones.

Nos hemos llevado un buen susto. La montañita marina que hemos ido a muestrear ha sido la más complicada de todas. La cantidad de sedales, redes, cabos y demás aparejos de pesca abandonados que hay aquí hacen de esta montaña una tela de araña. Y como no podía ser de otra forma, el robot se ha quedado atrapado en un palangre a 170 metros de profundidad.

Tras muchos sudores, y una dosis de suerte, hemos conseguido subir el artefacto a bordo. Eso si, envuelto en sedales, boyas y anzuelos. Ahora toca revisarlo para ver que no haya sufrido daños.

Pero estos restos abandonados no solo han afectado al ROV, toda la montaña esta dañada. Las rocas casi están peladas y muchas gorgonias y esponjas rotas.

Según acabamos de subir el ROV mirábamos a nuestro alrededor la cantidad de pequeñas embarcaciones de recreo pescando en la zona. Muchas de ellas fondeadas con un rezón que, si no pueden recuperar, dejaran tirado en la zona. Y no me extrañaría que también hubiera unos cuantos piratas de esos que se camuflan de deportivos pero que calan palangres de cientos de anzuelos u otras artes de pesca "semiprofesionales" como la que nos ha atrapado. No estaría mal que las patrulleras de vigilancia pesquera se diesen un paseo por la zona de forma regular y pusieran orden en tanta ilegalidad.

La parte positiva ha estado en algunas de las especies que hemos encontrado. Algunos ejemplares grandes meros grises (Epinephelus caninus), galateas (Munida rugosa), corales solitarios (Caryophyllia spp.), corales árbol amarillos (Dendrophyllia cornigera) -muchos de ellos muy estilizados y con pocos pólipos), braquiópodos y crinoideos escondidos entre las rocas, diversas esponjas y gorgonias y, lo mejor de esta inmersión: esponjas carnívoras (Asbestopluma hypogea). Estas esponjas son animales muy raros que normalmente se encuentran en cuevas o en grandes profundidades. Al contrario que el resto de esponjas, en lugar de filtrar el agua para alimentarse del plancton, las esponjas carnívoras funcionan como una planta carnívora. Tienen unos largos filamentos en los que quedan atrapados pequeños crustáceos y otros organismos.

Esta especie se descubrió en el Mediterráneo en 1994, en una cueva del litoral de la Provenza y luego también en otra cueva de Marsella y una de Croacia. Todos los ejemplares encontrados hasta la fecha han sido en cuevas submarinas a 15-20 metros de profundidad. Ahora nosotros tenemos la prueba de que también se da entre rocas a casi 200 metros de profundidad. Y que nosotros sepamos, la primera referencia de esta especie en aguas españolas.

Por la tarde, y mientras se hacían pruebas en el ROV, hemos continuado con las inmersiones de submarinistas en los arrecifes de Mesophyllum. La gran cantidad de recovecos que forman permiten que muchas especies se escondan aquí. Ahora a mirar que las fotos y filmaciones respondan a las expectativas y a identificar las especies.

A continuación:

Seco de los Olivos (day 4)

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