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Filograna implexa
Filograna implexa
© OCEANA

Hoy llegamos al ecuador de la campaña y analizando un poco lo que a diario documentamos es fácil observar que a partir de los 200 metros los fondos se componen principalmente de fango.

Decenas de cañones submarinos descienden paralelamente a los 225 km de costa que tiene el Líbano.

 Pocos animales bentónicos se adaptan a vivir en estos taludes fangosos, con pendientes que incluso superan los 45º de inclinación.

A pesar de la dificultad que entraña adaptarse a este hábitat oscuro y de grandes presiones, los censos biológicos que estamos llevando a cabo arrojan numerosas especies. Las cámaras del ROV graban continuamente peces con nombres científicos casi impronunciables como Coelorinchus, Helicolenus o Peristedion. No menos raros, los de las gamba Plesionika o el erizo del género Cidaris.

Sin embargo, es en el propio fango cuando, al extraer una ínfima porción a través de la draga, el análisis posterior revela una gran cantidad de minúsculos organismos de gasterópodos, briozoos y equinodermos. Uno de mis animales favoritos presente en estas aguas es una pequeña holoturia de la familia Elpidiidae que para desplazarse lleva a cabo un acrobático baile. Tal vez no sea este uno de los ecosistemas marinos más prolíficos, pero sin duda alguna merece su estudio y protección.

 

 

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Primera semana superada

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