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© OCEANA/ Juan Cuetos

La vida a bordo de un barco resulta curiosa, todos los miembros de la tripulación, cada uno con sus quehaceres diarios, juntos en un espacio limitado y rodeados de mar.

El barco se convierte en un ecosistema donde cada tripulante busca su espacio. Esto lleva un tiempo: adaptarse al barco, al resto de la tripulación, a los horarios de trabajo y descanso… Una vez que se consigue esto te das cuenta de que todos los días son iguales, como un bucle en el tiempo,  viviendo “el día de la marmota” una y otra vez, como le pasaba a Bill Murray en la película “Atrapado en el tiempo”.

 

 

A continuación:

Nunca hay que olvidarse de mirar el mar

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