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Anoche nos acostamos con la sensación de que el día de hoy iba a ser totalmente contratrio a lo que ha sido. La “meteo” nos hizo pensar que no podríamos grabar una sóla imagen, pues con predicciones de vientos de fuerza 5 son pocas las esperanzas de trabajar en condiciones de seguridad, tanto para el personal, como para el equipo de filmación. Manejar un robot de 150 kilos a bordo de un catamarán no es fácil.

Aún así, temprano, como siempre, salimos de puerto y nos dirigimos a nuestro objetivo, los bajos de Salvora, a 30 millas de donde nos encontramos. 3 horas de navegación sin saber si podremos trabajar. Para nuestra sorpresa, no es el viento el que nos impide grabar, sino la inexistencia de los bajos (montañas submarinas que alcanzan casi la superficie) que andábamos buscando. Marcados éstos en las cartas náuticas, comprobamos la falta de actualización de la información que se tiene de los fondos oceánicos. Información ésta, breve, confusa y a partir de escasa profundidad, inexistente. Quedan confirmadas las sospechas. Ni siquiera las profundidades de la zona están datadas correctamente.

Hay que reorganizar las tareas. Ponemos rumbo NE, hacia una zona de elevada pendiente, esperando salvar el día. Sumergimos el ROV a 110m, orientado el barco de modo que el viento venga de popa y permita maniobrar lo más suavemente posible, siguiendo los pasos del robot bajo el agua.

El bajo Salvora, frente a la ría de Arosa a 5 millas de la costa, nos ha tenido durante 3 horas pegados a los monitores disfrutando de un bosque de coral árbol amarillo (Dendrophyllia cornigera) impresionante. Entre los 100 y los 80 metros de profundidad, los corales son abundantísimos. A partir de los 80m, son las esponjas, sobre todo Phakellia ventilabrum, con forma de copa, y gorgonias rojas, amarillas y blancas las que dominan el paisaje de esta espectacular montaña submarina.

A continuación:

Twenty-Eight Fishing Boats the Balearic Sea and The Giant Bluefin Tuna

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