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© OCEANA / Carlos Minguell

El Báltico es un mar diferente, de eso no hay duda.

El ser un mar cerradito le confiere una salinidad mucho menor de lo habitual, que va decreciendo según aumenta la latitud. Dicha latitud hace que la temperatura del agua sea menor que en otros mares. Tiene una escasa profundidad que debería favorecer la llegada de la luz hasta el fondo marino.

Por lo tanto, y aunque la biodiversidad que alberga este mar debería ser diferente a la de otros lugares, la biomasa que en él habita debería ser elevada… Entonces, ¿por qué nuestro equipo de buceadores encuentra tan poca vida? ¿Por qué en nuestras primeras campañas de aquí filmamos una gran cantidad de peces muertos? Para mí la respuesta es clara y se encuentra a simple vista: la elevada eutrofización, proveniente de la contaminación que lleva años sufriendo este mar, hace que el oxígeno presente disminuya hasta límites casi incompatibles con la vida. Mi deseo es que este año los muestreos den unos resultados diferentes y la biomasa vaya poco a poco recuperándose.

Además, para los muestreos de este año una nueva herramienta se une a la familia de Oceana. Su nombre es “tow camera” y su funcionamiento no podría ser más sencillo: se trata de una cámara capaz de sumergirse hasta 150 m con un umbilical (cable) que nos permite ver las imágenes en tiempo real desde el barco. La toma de contacto no ha podido dejar mejores sensaciones, y estoy convencido de que los datos recopilados nos ayudarán a conseguir una mejor protección de la zona, porque el Báltico es un mar diferente, pero también necesita ser protegido.

 

 

A continuación:

Preserve and Protect: Starting-off the Expedition

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