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© OCEANA / Carlos Minguell

Hoy hemos pasado la noche en el puerto de Björköby, un lugar muy peculiar rodeado de bosques frondosos y, por desgracia, de mosquitos que no tienen piedad con nosotros…

Nos levantamos temprano para navegar hacia el área de trabajo, cerca del faro de Ritgrund, a unas 5 millas al noroeste del puerto. Bajamos un momento a la isla para disfrutar de un lugar aislado e inhabitado en ese momento. Es curioso ver las marcas que alguien ha hecho en dos rocas indicando el nivel del agua en ese año y descubrir que eso de que “aquí la tierra sube un cm cada año” es completamente cierto.

Hoy los buzos han hecho dos inmersiones. En esta parte del Báltico hay plantas, algas e invertebrados, pero echamos en falta peces, aunque hay algunos pequeños.

Aimi y yo estamos unas horas haciendo drop camera en dos áreas distintas. Nuestro resultado es parecido. Con la pequeña barca nos adentramos a zonas muy poco profundas y algunas de difícil acceso para grabar ecosistemas lo más interesante posibles. Es un trabajo divertido, aunque hay que tomárselo en serio: si golpeamos una se esas rocas podemos tener serios problemas…

Volvemos a puerto a la tarde y algunos vamos a caminar en busca de algún alce. Por desgracia, volvemos con más picaduras de mosquitos y ni uno de estos animales en nuestra retina.

Ahora a cenar y a descansar, los días de expedición requieren de mucha energía y hay que recargar las pilas cada noche.

 

 

 

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