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Blog Posts by: Paloma Larena

Tres nuevos tripulantes se han incorporado hoy al Ranger, para acometer la travesía del Atlántico. Son Xavier Pastor, Eduardo de Ana y Alicia Fraile. Xavier, biólogo marino, es el Director de Oceana en Europa desde donde impulsó la Expedición Transoceánica con el apoyo entusiasta de Steven y Annie MacAllister, propietarios del catamarán en el que ahora navegamos. Xavier ya estuvo a bordo durante febrero y marzo en la anterior etapa de Costa Rica, Panamá, y Honduras.

Bermuda

Desde que la expedición de Oceana llegó a Bermudas el tiempo ha sido malo, con vientos de 30 nudos, lluvias y olas de más de dos metros. Ayer salimos a ver si podíamos realizar las primeras inmersiones, pues el viento había bajado a 10 nudos y parecía que el agua no estaba demasiado turbia.

" De camino a la zona de arrecife, en la lancha auxiliar, nos detuvimos a filmar una carabela portuguesa (Physalia physalis). Nada más llegar a nuestro objetivo, encontramos casi en superficie, como a un metro de profundidad, a un juvenil de tortuga boba (Caretta caretta), de unos dos o tres años. Su caparazón posiblemente sería de 30 o 35 centímetros de longitud, un tamaño muy parecido al de las tortugas que se encuentran en Azores, pues cogiendo la Corriente del Golfo pueden presentarse allí en 10 días ", cuenta Ricardo, al finalizar más de tres horas de intenso trabajo compartido con los buceadores Mar, Houss, Sole y Bibi. Esta última patroneaba la lancha.

Bajo el agua, los buceadores pierden calor muy rápidamente. Los trajes de neopreno están diseñados con distintos grosores para utilizarlos según el área donde se realice la inmersión y la temperatura del agua. Los hay largos y cortos. Por ejemplo, bucear en zona de arrecife con traje corto no es muy recomendable, porque hay muchos animales urticantes, como medusas, corales, erizos… y el neopreno funciona también a modo de escudo.

Saint GeorgeCuando Carlos me ha señalado el inmenso crucero que se abría paso por el canal de Saint George, mi reacción ha sido coger la cámara y salir a cubierta, para fotografiarle. Y como yo, la de mis compañeros de la tripulación, incluido Nuño, el capitán. Afuera, el coloso de la Norwegian Cruise Line avanzaba lentamente, mientras " diminutos " turistas se asomaban en las barandillas de cubierta. Ajenos por completo a los daños que estos viajes de placer suponen para el medio ambiente y, por supuesto, a los dramáticos momentos que estábamos a punto de vivir: el crucero ha colisionado con uno de los veleros fondeados en la bahía y, perdido el control de la navegación, se ha puesto directo en trayectoria hacia el Ranger. Como dice Carlos, " andar cerca de tierra es muy peligroso. Afortunadamente, nuestra tripulación se ha comportado muy bien, reaccionando a la emergencia rápidos como gatos ".

Bermuda

El arrecife de coral que rodea a Bermuda, actúa como un círculo protector de la isla y sus habitantes. Primero de una manera física, frente a los temporales, porque este ecosistema hace de barrera de contención en la que rompen las olas. " De hecho, los corales más someros suelen quedar muy dañados después de un huracán ", me confirma Ricardo. Arropados por esta impresionante y bellísima barrera natural, que además es fuente de vida y alimento, los bermudianos se cobijan bajo una segunda capa protectora: sus casas de coral.

Al aproximarnos a la isla, además del aspecto ondulado que le dan sus suaves colinas, nos llamaron la atención unas inmensas manchas blancas que se repartían por algunos tramos de la isla. Nieve no podía ser, tal vez algún tipo de terreno calizo… Ahora ya sabemos el por que de este color: todas las casas de Bermuda tienen el mismo tejado, escalonado y de un blanco intenso. Podría haber sido cal, como la que recubre las paredes de las casas en el sur español, pero se trata de coral. Nos lo desvela Cubbit Smith, un bermudiano cuyos ascendentes en la isla se remontan a los primeros pobladores hace más de 300 años. Lo dice con orgullo y, además, figura en su tarjeta de visita.

Bermuda7:00 a.m. El Ranger permanece fondeado en la bahía de Saint George. Este primer día en Bermuda es oscuro, arrecian la lluvia y el viento. Nuño, Carlos y Ricardo se reúnen para analizar la situación y organizar el trabajo de los expedicionarios. El hecho de estar fondeados en vez de amarrados en el puerto también complica más de lo debido los planes, pues dependemos de las lanchas auxiliares para bajar a tierra. Lo que está claro es que, debido al mal tiempo, hoy no vamos a bucear.

10:30 a.m. Ya se han asignado las tareas que nos corresponden durante el día. Se han hecho tres grupos de trabajo. Uno, formado por Nuño, Carlos y Bibi se quedara a bordo del catamarán. Otro, con Mar, Houss, Sole, David e Indi, bajarán a Saint George para encontrar algún lugar donde poder conectar con Internet, un mercado para reponer provisiones, una lavandería y duchas (en el barco disponemos de un pequeño depósito de agua para asearnos en cubierta, siempre que el buen tiempo acompañe, pero después de cinco días de navegación, nos derretimos sólo de pensar en un buen chorro de agua calentita). El tercer grupo, del que formo parte junto con Ricardo y José Carlos, irá a Hamilton, la capital, para ver que servicios podemos encontrar allí. Pertrechados con chubasqueros, pantalones de agua y chalecos salvavidas, Bibi se encarga de llevarnos a tierra en una de las lanchas.

Lowering the sails

12:30 a.m. Bermuda emerge majestuosa en medio del Atlántico Norte, como una línea ondulada de suaves colinas verdes. Allí donde no hay nada en cientos de millas a la redonda - excepto aguas profundas de 4.000 y 5.000 metros - su visión reconforta a los expedicionarios del Ranger. Han sido cinco días navegando desde que abandonamos las Bahamas, con un temporal incipiente que avanza hacia el catamarán y que nos ha impedido realizar las inmersiones previstas en el Mar de los Sargazos, al menos por el momento. Francamente, todos tenemos ganas de llegar a tierra.

Aunque muchos lo conocen como el archipiélago de las Bermudas, sus habitantes la denominan Bermuda, a secas, como si fuera una sola e indivisible isla. Y es que, en realidad lo es. Observando la carta náutica que maneja nuestro capitán, se aprecia perfectamente el círculo cuasi perfecto que es Bermuda. La parte sur está emergida, formando una figura con forma de anzuelo, de unos 30 kilómetros cuadrados, mientras que el norte sumergido forma una inmensa barrera de coral. En el centro de este gigantesco anillo, aguas someras. Y fuera del círculo, el océano profundo.

" The Sargasso sea…. It is so diferent from any other place on earth that it may well be considered a definite geographic region ". By Rachel Carson.

The Sargasso sea

" ¡ Tierra a la vista ! " Cuando después de meses de navegación, las carabelas de Cristóbal Colón empezaron a toparse con grandes ristras de algas amarillo parduzcas, sobre las que flotaban pequeños cangrejos y crustáceos de todo tipo, el Gran Almirante pensó que, por fin, habían alcanzado tierra. Sus cálculos eran erróneos. Se encontraban en el Mar de los Sargazos, a más de 1.000 millas del continente americano. Los portugueses le pusieron este nombre porque la inmensa masa de algas que flota a la deriva, durante kilómetros y kilómetros, les recordaba a una uva típica de su país, el " salgazo ".

El Mar de los Sargazos ocupa una extensión de unos 2.000 kilómetros cuadrados, que se extiende casi desde la costa estadounidense hasta aproximarse a las Azores, estimándose que puede albergar unos seis millones de toneladas de estas algas. Esta configurado por dos especies predominantes: Sargassum natans y Sargassum fluitans. A diferencia de otras algas similares del Mediterráneo o el Atlántico europeo, estos dos tipos de sargazos no están anclados al sustrato, sino que viven exclusivamente a la deriva. Para flotar se sirven de unas pequeñas cápsulas o bolitas llenas de oxígeno, nitrógeno y dióxido de carbono. El Ranger navega ahora por la zona sur, donde hay menos densidad.

Las carabelas portuguesas que hemos empezado a ver son un fascinante y peligroso organismo muy abundante en estas aguas del Triángulo de las Bermudas, ricas en sargazos. Hoy su presencia ha disminuido un poco, pero de vez en cuando alguien en el Ranger sigue dando la voz de aviso: " ! carabela a babor ! ", " ! carabela a proa… ! ". Las vemos pasar dejándose llevar a merced del viento y del oleaje.

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