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Blog Posts by: Natividad Sánchez

Digámoslo: en Oceana lo queremos todo, y esa es quizá la razón de que nos gusten tanto las montañas submarinas.

No es solo porque en ellas se alimenten y reproduzcan especies altamente migratorias, ni porque atraigan a montones de tiburones, atunes, tortugas, cetáceos y aves marinas, ni porque haya gran variedad de hábitats y especies desde la cumbre hasta la base. No; ¡es porque lo tienen todo!

Durante el próximo mes de octubre se celebrará Wild10, el 10º Congreso Mundial de Tierras Silvestres, y en Oceana no podemos más de la impaciencia.

Quizá os preguntéis de qué va todo esto. Bueno, se trata del “foro medio ambiental y el proyecto de conservación público más antiguo del mundo”, tal como lo llaman. Y lo que más nos gusta de él es que es un programa con solución de continuidad, enfocado a lograr resultados prácticos, lo que encaja perfectamente con la línea de Oceana.

Después de haberse presentado como una gran victoria el acuerdo sobre las subvenciones pesqueras que alcanzaron los ministros de pesca de la UE la semana pasada, llega el momento de hacerse un par de preguntas incómodas: ¿Es este el mejor modo de invertir el dinero del contribuyente para apoyar la pesca? Es más: ¿se gastarán de verdad estos fondos o se quedarán en un bonito titular de un periódico antiguo?

Las islas Berlengas son una reserva natural frente a la ciudad de Peniche, en Portugal, y un gran ejemplo de lo mucho que queda por explorar los fondos marinos. Aunque se hallan a pocos kilómetros de la costa, en solo dos semanas se han encontrado nada menos que 120 especies cuya existencia en la zona era desconocida. No solo eso, sino que cuatro o cinco de ellas podrían ser completamente nuevas para la ciencia. Increíble ¿no?

A menudo son bellas, pero también peligrosas. Las especies invasoras con cada vez más habituales en tierra firme y también en el mar, y en muchos de los casos su presencia en sitios inadecuados tiene que ver con las actividades humanas. Hay ejemplares que llegan en las aguas de lastre, se escapan de acuarios o aprovechan canales artificiales, y poblaciones que avanzan por causa del cambio climático.

Probablemente lo hayáis oído: en Canarias –concretamente en Arico (Tenerife)– se pretende construir un secadero de aletas de tiburón. Durante las últimas semanas se han recogido firmas, se han organizado protestas y la apertura de las instalaciones se ha paralizado, pero las razones han sido meramente administrativas (está en suelo rústico).

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