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Blog Posts by: Cecilie Petersen

Los últimos días han sido tranquilos y agradables y hoy el sol ha vuelto a asomar de nuevo entre las nubes y la temperatura es también bastante más suave. Las chicas del norte, vestidas con camisetas y pantalones cortos, se disponen a lavar las muestras cubiertas de lodo con las piernas al descubierto y calzadas con botas de goma: es como volver a la infancia otra vez. Cuando terminamos con las muestras y estamos a cubierto protegidas del sol, nos sentamos pegadas a la pantalla, mirando unos interminables paisajes de arena lodosa, buscando algo de vida en el fondo.

Durante las últimas semanas hemos tenido bastante mal tiempo, pero es de esperar en estos mares del norte. Ha sido todo un reto para los pilotos del ROV pero para los “felices capturadores” ha sido increíble. Cada vez que las olas, o la corriente, eran demasiado fuertes para sacar el ROV, aunque solo fuera por diversión, conseguíamos una captura. Rápidamente, a ponerse los "Oompa Loompa", agua en las mangueras y  redes a punto para limpiar las capturas.

Ayer por la noche la tripulación del Panthalassa, incluida la modelo Almudena Fernández y el surfista Aritz Aranburu, subieron al Neptuno con sus cámaras, equipos y tablas de surf. Hoy me he sentido como en un plató de rodaje a bordo del Neptuno. Mirases donde mirases solo había cámaras y gente guapa.

Donde termina el cielo, comienza el océano. Allí es donde estamos. Ayer llegamos al Devil’s Hole con buen tiempo, pero esta mañana nos hemos despertado con el cielo encapotado con bajas nubes grises. Nada rompe la línea del horizonte: ni barcos, ni plataformas, ni una raya de tierra. Parece como si nos halláramos lo más lejos posible de todo, como si fuéramos una isla flotando libremente en la gran y gélida nada.

Hoy hemos pasado a aguas británicas y a la parte más arenosa del Banco de arena de Cleaver. Hemos realizado tres incursiones con el ROV a los bancos de arena con éxito. Hemos podido ver la parte bonita del lecho oceánico: hermosas ondas y algunas pocas piedras esparcidas por aquí y por allá. Estas áreas estaban llenas de vida con dragoncillos, traquínidos, cangrejos ermitaños, rosas de mar (aunque lo parecen en realidad no son un coral sino briozoos), estrellas de mar y peces planos.