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Blog Posts by: Sandy Mason

MarViva

¡ Hemos llegado ! Por fin estamos en la Isla de Coco. Ayer por la mañana avistamos una mancha gris en el horizonte, y por la tarde ya podíamos ver los peñascos de la isla, sus verdes colinas y dos barcos de MarViva anclados en la bahía. La excitación se apoderó de nosotros. Convencimos a Juan Pablo ( director de ZOEA y uno de los responsables de buceo del Ranger ) de que se subiera al mástil para filmar la llegada mientras se balanceaba como un mono en las jarcias. Nuestros dos invitados ( Marcela, directora de comunicaciones de MarViva, y Alex, de FAICO ) trabajan todos los días para proteger esta isla que jamás habían visto. Todos a bordo ( buceadores, biólogos, costarricenses, europeos y norteamericanos ) sabemos que se trata de una oportunidad única.

En la línea de 12 millas que marca los límites del parque marino pasamos junto a un palangrero allí parado. Tenía una tripulación de cinco o seis personas, una maraña de banderas verdes y negras ( se utilizan para marcar las boyas del palangre ) y en la popa llevaba escrito el nombre de su puerto de origen, " Punta Arenas ". Según Marcela, estos barcos están siempre en la frontera del parque esperando la ocasión de entrar, o bien hacen uso de sus conocimientos de las corrientes para hacer que el palangre penetre en el parque aunque legalmente el barco continúe fuera.

Salimos de Golfito ayer por la noche a eso de las 7, y desde entonces hemos estado viajando en dirección suroeste hacia la Isla de Coco. Sobre el océano reina una calma perfecta. Los nuevos tripulantes del Oceana Ranger que nunca han pasado más de una tarde navegando ( yo misma, por ejemplo ) estamos aprendiendo de los veteranos lo que significa vivir en un barco.

Oceana Ranger

¡Ya está aquí el Ranger! Llegó ayer. Desde entonces, todo ha sido una locura: gente corriendo como loca en busca de abastecimientos, arreglando motores, encontrando a viejos amigos… Y esta noche partimos hacia Cocos. Yo estoy más nerviosa de lo que pueda expresar por escrito.

Nosotros (Xavier, algunos miembros de la tripulación del MarViva y yo misma) salimos ayer por la mañana a buscar al Ranger en uno de los botes del MarViva. Nos levantamos a las 5:30 y a las 6:00 ya estábamos en el agua, bordeando la costa hacia el Golfo Dulce en medio de la niebla matutina. Durante unos quince minutos tuvimos la compañía de dos delfines que nos escoltaban bajo la proa.

Encontramos al Ranger casi en la boca del golfo. ¡Qué barco tan bonito! Apareció en el horizonte. Nos estuvimos pasando los prismáticos unos a otros hasta que ya no hubo duda: sus pontones blancos brillaban en el agua y el logotipo de Oceana resaltaba sobre el blanco. Toda la tripulación estaba en cubierta, sonriendo y saludando, haciendo fotos de cómo les sacábamos fotos a ellos. Cuando acercamos la lancha del MarViva junto al barco, hubo un momento de caos lleno de felicidad, de abrazos y de presentaciones.

MarViva IXavier se ha puesto en contacto con la tripulación del Ranger; ya están cerca y probablemente lleguen a Golfito esta misma noche.

La gente de MarViva nos ha ayudado a preparar el viaje a la Isla del Coco. ¿Qué es MarViva? MarViva es una organización creada en 2002 para promover la protección del Corredor Marino de Conservación del Pacífico Este Tropical ( CMAR ), una franja que comprende la Isla del Coco ( Costa Rica ), Isla Coiba ( Panamá ), Isla Malpelo e Isla Gorgona ( Colombia ) y las célebres Islas Galápagos ( Ecuador ), además del Sistema Arrecifal Mesoamericano ( SAM ), que recorre la costa del Pacífico desde Méjico hasta Honduras. Se trata de dos áreas de extraordinario valor. Todas las islas que forman el Corredor Marino de Conservación en el Pacífico pertenecen a la misma formación geológica, una franja de suelo marino elevado con el aspecto de una cordillera de montañas en un mapa topográfico. Debido a las peculiaridades magnéticas de la zona y a las muchas corrientes que allí convergen, el corredor es un destino natural ( y ahora un refugio ) para especies migratorias como el tiburón ( jaquetón, martillo, de las Galápagos y oceánico, entre otros ), el picudo ( pez espada, marlín, pez vela ), atún, tortugas marinas en peligro de extinción ( tortuga laúd, tortuga verde, tortuga olivácea, tortuga boba ) y grandes ballenas amenazadas ( azul y jorobada ). Los arrecifes de coral de algunas de las islas del corredor son de los pocos que existen en el Pacífico Este Tropical.

Pues aquí estamos, esperando la llegada del Ranger a Golfito. Durante la espera hay muchas cosas que hacer: preparar los trámites con las autoridades del puerto, probar los sistemas de comunicaciones para el barco, enviar comunicados de prensa... Xavier no se separa del teléfono mientras yo intento aprender todo lo posible sobre Golfito, la Isla del Coco y las aguas que los separan, antes de que zarpemos y nos quedemos sin conexión a Internet.

Golfito es una pequeña ciudad en la costa del Pacífico costarricense, justo al norte de la frontera con Panamá. Está situada en un " sub-golfo " que surge del gran Golfo Dulce como una gotita de agua de otra más grande. Golfito nació como una ciudad bananera. Entre 1938 y 1985 albergó la sede central en el sur de Costa Rica de la United Fruit Company, el infame emporio bananero conocido por su participación en el golpe patrocinado por los Estados Unidos en 1954 contra el gobierno de Guatemala, por la represión a la que sometía a sus trabajadores y por ser responsable de la colonización económica de gran parte de América Central.

Golfito

Golfito vivió su máximo esplendor con el comercio de la banana. A todas horas circulaban trenes que traían suministros y se iban llenos de bananas. La ciudad creció a lo largo de la vía del tren y, todavía hoy, casi todos sus edificios forman una franja larga y estrecha junto a una carretera. Es la misma vía por la que, en los viejos tiempos, circulaba lentamente un tren al que se agarraba la gente para ir de un lado a otro de la ciudad. " La Compañía ", como aún la llaman por aquí, construyó un hospital, escuelas y un muelle, además de llenar " el pueblo civil " de casas para sus trabajadores.

Estoy en Golfito, con la jungla a un lado, el océano al otro y el Ranger a punto de llegar. Empieza la aventura.

Casi todo el viaje hasta el océano ha sido por aire. Fui en avión de Washington a Miami y de allí a San José, donde esta misma mañana tomé un avión que podría caber en mi habitación y que me trajo hasta aquí.

Costa Rica

Costa Rica es un país montañoso. Visto desde el aire parece un pañuelo de seda arrugado, con picos del color de la arcilla, valles de un verde profundo y sucias carreteras que serpentean por las colinas. Bajé del cielo para pasar una noche en San José y esta mañana volví a despegar en compañía de Xavier Pastor ( director de Oceana para Europa ). El avión era poco más que un huevo de aluminio ( apenas si cabíamos 10 personas ), y me hizo sentir tan estúpida como un pollito ingenuo intentando volar antes de romper el cascarón. Por lo menos tenía alas, eso sí, pero me pareció casi un milagro que se elevara por encima de las montañas hasta permitirnos ver otra vez las arrugas del terreno.

No habían pasado ni veinte minutos cuando el océano apareció en el horizonte como una gran superficie azul que nos daba la bienvenida. Entre el bosque y el brillante mar se extendía una larga franja de playa. Algún día vendré a vivir aquí.

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