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Blog Posts by: Julie Cator

Era ya medianoche cuando abandonamos lentamente el puerto de Bastia. Estaba lloviznando y soplaba un viento helado. Yo tenía guardia en cubierta hasta las cuatro, así que me abrigue todo lo que pude con ropas impermeables y me puse el chaleco salvavidas. Me costaba trabajo mantenerme en pie. Durante una guardia hay que estar siempre alerta y explorar el horizonte en busca de barcos y otros posibles obstáculos. A pesar del ruido de los motores, del sonido de las olas al estrellarse contra el barco y del viento y la lluvia en mi rostro, la cubierta está sorprendentemente tranquila.

Otra vez aquí para añadir algunas notas al diario de a bordo. Hasta ahora hemos recibido un extraordinario apoyo de los buceadores locales. La comunidad de buceo siempre se ha implicado mucho en la protección del mundo submarino y está más que dispuesta a contribuir a nuestra causa.

En Portofino, los técnicos de buceo nos facilitaron muchísimo la exploración de distintas zonas.

Después de una semana fondeados en el puerto de Santa Margherita y teniendo que ir en la zodiac hasta la costa, ahora estamos en Bastia amarrados al embarcadero. Por fin tenemos a nuestro alcance unas buenas duchas donde refrescarnos y lavarnos, sin tener que usar la improvisada ducha de agua fría en la cubierta del Ranger. También tenemos acceso al agua corriente, lo que significa que podemos dedicarnos a limpiar. El Ranger está ahora reluciente, tanto por dentro como por fuera.

La exploración de los mejores puntos de inmersión del Mediterráneo, con especial atención en la ecología y la protección marina. ¿Qué mejor descripción del trabajo? Esta es nuestra rutina diaria a bordo del Oceana Ranger como buzos, y debo decir, buzos muy afortunados… Nos llevó un par de días conocernos unos a otros en tierra y luego bajo el agua pero, aunque vengamos de ambientes diferentes, el espíritu submarino está ahí…

Ha amanecido temprano en la bahía de St. Margarita. Las primeras luces han llegado alrededor de las cinco treinta de la mañana y me he levantado a las seis y cuarto para preparar el café y el desayuno de la tripulación: cereales, queso, mermelada, y pan junto con zumo de frutas, era lo previsto. Poco a poco, la tripulación se ha ido incorporando a las tareas habituales y a las ocho ya se habían iniciado las operaciones del día.

Llegué de Bruselas y me uní al resto de la tripulación del Ranger en Santa Margherita, en el norte de Italia, nuestra base de esta semana para explorar y documentar el Parque Marino de Portofino. Estoy deseando pasar otra semana a bordo, tras mi gran experiencia del año pasado durante la campaña de marcado de tortugas.

Hoy no escribo este diario desde el Ranger, sino desde Bruselas. Mientras la tripulación del Ranger bucea en las aguas de Córcega, yo me encuentro en mi hábitat natural con otros miembros de Oceana Europa, celebrando una reunión del Consejo de Oceana. Nuestra delegación aquí es relativamente nueva y ésta es la primera visita a Bruselas para el Consejo y muchos de sus miembros, así que he tenido el placer de explicarles personalmente en qué consiste el trabajo que realiza la oficina de Oceana Europa ante las instituciones europeas.

Estamos fondeados frente al puerto de L’Ille Rousse en el norte de Córcega y no hay manera de asomar la nariz a cubierta sin que se nos vuele el peluquín. Desde esta madrugada, brinco de la litera por medio para variar, tenemos el bonito julepe de rachas de 80 kilómetros por hora y por fortuna vienen del SW con lo que nuestro fondeo nos da buen resguardo frente a la ola. Hoy hemos tenido que suspender los buceos programados por ser imposible dar la seguridad con la neumática a los buceadores. Con este viento la neumática es ingobernable y el accidente prácticamente seguro.

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