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© OCEANA/ Juan Cuetos

El lunes por la tarde llegamos al puerto de Eemshaven. Una pegatina enorme de "Oceana" en el barco islandés Neptune nos dio la bienvenida, junto a una docena de personas sonrientes de distintos países (principalmente españoles) con camisetas de Oceana.

No fue fácil llevar nuestro equipo de inmersión a la cubierta inferior. El equipamiento científico, como las dragas tipo box corer, el ROV y el sónar multihaz, son un peso extra que hay que llevar. El barco lleva de expedición cinco semanas. Como equipo experimentado de buceo de la fundación holandesa Dive the North Sea Clean, nos han invitado a compartir hallazgos y conocimientos en los arrecifes de Borkum.

Después de dar una vuelta por el barco y de una cena reconfortante, empezamos a organizarnos y a preparar el equipo para el día siguiente. Estamos acostumbrados a una embarcación de buceo grande, pero esta es diferente: especialmente la manera de entrar en el agua supone un reto. Cinco personas con bombonas dobles y equipos tienen que apretarse en un pequeño bote hinchable.

Lo conseguimos y tuvimos la suerte de que hacía sol y el mar estaba en calma. Una vez en el agua, pudimos ver arena y fauna de pequeño tamaño, como cangrejos pequeños, estrellas de mar y algunas especies de anémonas. Mi compañero de buceo, el fotógrafo Udo, me señaló una roca que era una pieza de grava de tres centímetros. Por desgracia, eso es todo lo que vimos en las dos inmersiones de hoy. Espero que mañana tengamos más suerte.

 

 

A continuación:

Conociendo Holanda

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