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© OCEANA / Angeles Saez

El Mediterráneo está sufriendo una crisis ambiental de la que apenas se habla: es el mar con más sobrepesca del mundo, y cada vez hay menos peces en él. Como encontrar soluciones es una cuestión política, Oceana organizó un evento en el Congreso de los Diputados el día 14 con el apoyo de Equo-Unidos Podemos. Reunimos a científicos, políticos y pescadores, para analizar qué está ocurriendo y qué podemos hacer al respecto.

Como señaló Juan Antonio López de Uralde, diputado de Equo y anfitrión, nos fijamos más en lo urgente que en lo importante y si los problemas ambientales están al final de la agenda política, el medio marino está todavía más abajo. Así que urge defender estos recursos.

Comenzamos hablando de cifras. Uno de los momentos más gráficos del encuentro fue cuando Pablo Abaunza, subdirector general de Investigación del Instituto Español de Oceanografía, dio los datos. Mostró una tabla en pantalla e indicó que si la columna F0.1 daba valores por encima de 1, esa era señal de sobreexplotación del recurso. Aquí lo vemos: la merluza multiplica por 8 los niveles sostenibles.

María del Mar Otero, del programa marino mediterráneo de la Unión Internacional de la Conservación de la Naturaleza (UICN-Med), fue un paso más allá y estableció la relación entre actividad pesquera y especies amenazadas de extinción. Desde rayas a corales, muchas sufren el impacto del arrastre, pesca fantasma, capturas accidentales y sobrepesca. Especies de tiburones como el marrajo dientuso se encuentran en peligro de extinción en el Mediterráneo, y falta información sobre muchísimas otras.

Abaunza había reconocido dos ‘peros’ en su presentación: que ha habido un ligero progreso en los últimos años en el estado de los recursos pesqueros, pero insuficiente; y que el Mediterráneo equivale a complejidad –en cuanto a biodiversidad y variedad de artes de pesca–, pero eso no quiere decir que no haya nada que hacer.

En este sentido y representando a la Comisión Europea, habló Jérôme Broche, el jefe de unidad adjunto de Ordenación Pesquera en el Mediterráneo. Broche destacó la declaración ministerial MedFish4Ever, firmada en 2017, y el plan plurianual del Mediterráneo Occidental, actualmente en fase de trílogos dentro de la UE. Del plan destacó que se trata del primero para este mar, y que además incorpora a la pesca recreativa y posibilidad de cogestión con los pescadores. En él se incluye el objetivo de lograr el Rendimiento Máximo Sostenible (RMS) en 2025.

Esta meta fue cuestionada en el turno de preguntas, ya que la Política Pesquera Común establece como fecha tope legal 2020. Por parte del Ministerio, Elisa Carbajo –Jefa de Servicio de la Subdirección General de Caladero Nacional y Aguas Comunitarias– atribuyó el retraso a los dilatados plazos políticos de elaboración del plan.

Carbajo defendió que no se establezcan Totales Admisibles de Capturas en el Mediterráneo, ya que en sus pesquerías se hallan diversas especies mezcladas, y expuso el potencial impacto sobre el empleo que tendría suprimir la pesca de arrastre. También expresó sus reservas hacia la gestión participativa, ya que no está incluida en el ordenamiento jurídico español. 

Este es otro punto de desacuerdo. Marta Cavallé habló en nombre de los pescadores artesanales europeos integrados en la plataforma LIFE. La cogestión, explicó, valoriza el conocimiento ecológico tradicional y suple la falta de datos de los organismos científicos. La solución a la pesca en el Mediterráneo pasa por la cogestión: los pescadores tienen muchas ideas y hacerles partícipes aumenta la corresponsabilidad en el cuidado del mar. Existen muchas iniciativas pioneras de cogestión en España, por lo que deberíamos asumir el liderazgo para fomentarlo en Europa.

Uralde lo expresó claramente: hay que hacer una transición justa a sistemas sostenibles. Nos acercábamos al final del acto. ¿Qué podemos hacer entonces para salvar el Mediterráneo?

Cómo acabar con la sobrepesca en el Mediterráneo

María José Cornax, directora de Estrategia Política de Oceana Europa, arrojó varias ideas. La primera es que la situación del Mediterráneo y la pesca debe debatirse en el seno del Congreso, y el Gobierno debe acostumbrarse a rendir cuentas. Además, hace falta un control exhaustivo de la pesca ilegal, protección efectiva de los fondos marinos vulnerables y cierres de emergencia de las especies bajo límites biológicos de seguridad.

Y finalmente: los ecosistemas costeros deben cerrarse al arrastre, un arte de pesca que no es sostenible y que jamás lo va a ser. Es precisamente en la franja litoral donde están la mayor parte de las zonas de alevinaje, una de las claves para recuperar las poblaciones pesqueras.

De todo lo anterior surge una conclusión: necesitamos cambiar la manera de pescar en el Mediterráneo. Tener 8 de cada 10 poblaciones de peces en situación de sobrepesca significa que no pueden reproducirse lo suficiente como para compensar la presión pesquera que sufren. Por ello, la cantidad de peces va disminuyendo y la flota no puede pescar todo lo que el mar podría proporcionar si se hallara en buen estado de conservación.

Recuperar las poblaciones de peces sería beneficioso para el medio ambiente y para los pescadores. En el evento distribuimos un fact sheet con un dato revelador: Oceana calcula que las capturas de la flota española en el Mediterráneo podrían aumentar un 69%. Para algunas especies, esto significaría incluso más: podrían duplicarse las capturas de merluza, atún blanco y cigala, y triplicarse las de caballa.

Para conseguirlo, es necesario permitir que se recuperen las poblaciones de peces y limitar sus capturas de acuerdo con las recomendaciones científicas, declarar una franja libre de arrastre hasta los 100 metros de profundidad y apoyar la pesca de bajo impacto. Como recordó Luis Rodríguez, pescador artesanal de Cabo de Gata, si seguimos igual que hasta ahora no va a desaparecer el pescado sino el pescador, por la falta de relevo generacional.

Sandra Sutherland, directora del programa de TVE Agrosfera, fue la responsable de moderar todo el evento y añadió una reflexión final: si los agricultores son invisibles, los pescadores lo son mucho más. Es el momento de asegurar el futuro de la pesca en el Mediterráneo.

P.D. Aquí podéis ver el reportaje de Agrosfera sobre el evento:

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