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La explotación comercial de los minerales del fondo marino será realidad en 2016 en el Pacífico, y su impacto sobre el planeta es impredecible. Según las estadísticas oficiales, solo el 3% de los océanos está protegido (UICN) y únicamente hemos explorado un 1% del fondo del mar (NOAA). Debemos reconocer humildemente que ignoramos la mayor parte de los procesos que se desarrollan en las profundidades oceánicas.

¿Habéis oído la última noticia sobre el cambio climático? La Organización Meteorológica Mundial (OMM) ha anunciado que en abril los niveles de CO2 alcanzaron en el hemisferio norte una media de más de 400 ppm (partes por millón es la ratio de moléculas de CO2 del total de moléculas en la atmósfera). Aunque no es la primera vez que hay niveles así de elevados, es la primera que los científicos ven un mes entero con niveles tan altos.

La semana pasada, Alexandra Cousteau, asesora de Oceana y nieta del afamado oceanógrafo Jacques Cousteau, habló en distintos foros en España para explicar cómo podemos salvar los océanos y alimentar al mundo. Es un mensaje que debemos compartir con cualquiera que desee escuchar (y muchos que aún se niegan a ello).

Hay 7.000 millones de personas en el planeta y la ONU estima que la cifra alcanzará los 9.000 millones en 2050.

Hace tres años desde que Oceana abrió oficina en Copenhague para trabajar en exclusiva en recuperar el mar Báltico, uno de los más contaminados y amenazados del mundo.

Esta es la trampa: sobre el papel, el Báltico está a kilómetros de distancia de la mayor parte de Europa en declaración de áreas marinas protegidas (AMP). Sobre el papel está protegido el 12% del Báltico, lo que significa que la región ha alcanzado y sobrepasado sobre el papel el objetivo fijado por la ONU de proteger el 10% de los océanos en 2020.  

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