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No pinta bien para la protección de especies y hábitats en el Mediterráneo: está a punto de cumplirse un plazo importante y los Estados miembros de la zona están lejos de cumplir con sus obligaciones, a pesar de la amenazadora perspectiva de sanciones económicas. Pero permitidme rebobinar un poco para daros algo de contexto.

Estos derechos se ejercen hasta una distancia de 200 millas marinas desde la costa, o a mayor distancia (hasta 350 millas) si su plataforma continental va más allá de ese límite. Para demostrarlo se deben proporcionar suficientes argumentos geológicos y morfológicos.

Ello es lo que pretende el Estado luso con la exploración del fondo marino por medio del  robot submarino “Luso”, que llega a 6.000 metros de profundidad.

En las últimas semanas, los ataques de tiburón en Reunión y luego en Australia han motivado peticiones para que las autoridades mataran tiburones y así protegieran a surfistas y bañistas.

Dado que es un tema sensible, hemos preguntado a nuestra experta en tiburones, Allison Perry, y estas son sus impresiones:

La Directiva Hábitats es la legislación medioambiental más importante de la UE, y ya podemos adelantar una cosa: en Canarias no se va a poder cumplir del todo. Esta norma exige que se protejan una serie de especies y hábitats amenazados, pero si las prospecciones de Repsol en Lanzarote y Fuerteventura se llevan a cabo, algunos de ellos se verán gravemente dañados.

En contra de lo exigido por la Directiva, en Canarias no se ha declarado ni una sola Zona de Especial Conservación para proteger arrecifes ni tampoco para estructuras submarinas causadas por emisiones de gases.

Probablemente lo hayáis oído: en Canarias –concretamente en Arico (Tenerife)– se pretende construir un secadero de aletas de tiburón. Durante las últimas semanas se han recogido firmas, se han organizado protestas y la apertura de las instalaciones se ha paralizado, pero las razones han sido meramente administrativas (está en suelo rústico).

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