Era 2005 cuando Oceana en Europa recibió un regalo muy especial: el Oceana Ranger, un catamarán que se convertirían en nuestro barco de investigación para recoger datos de primera mano sobre el estado del mar y las criaturas que viven en él. Pero queríamos conocer en profundidad que pasaba ahí abajo, y en 2006 empezamos a trabajar con un robot submarino o vehículo operado a control remoto (ROV).

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