Como sabemos, nuestro mundo marino está lleno de acrónimos, así que a veces ayuda arrojar luz sobre algunos particularmente relevantes en la labor de conservación de Oceana, como los EMV o VME en inglés. Estas siglas significan Ecosistemas Marinos Vulnerables y describen ecosistemas de profundidad únicos, escasos, frágiles y especialmente sensibles a los impactos de las actividades pesqueras, como corales de aguas frías, corales blandos y sus parientes; agregaciones de esponjas; fauna que vive semienterrada o enterrada en fango o arena, etc. Los VME suelen encontrarse en lugares productivos y ricos en biodiversidad, como montañas submarinas, cañones, fosas y chimeneas hidrotermales, donde otras especies marinas se congregan para alimentarse, reproducirse, llegar a la madurez o refugiarse. Por ello, para Oceana los VME constituyen una categoría de hábitats clave y que debe protegerse.

La buena noticia es que desde 2004 la Asamblea General de las Naciones Unidas reconoce la necesidad de prestar especial atención a estos frágiles hábitats y continuamente insta a Estados y Organismos Regionales de Pesca (ORP o RFMO en inglés) a adoptar medidas para protegerlos de las actividades de pesca de profundidad mediante evaluaciones de impacto previas, identificación de los lugares donde se hallan VME, protección frente a los impactos negativos de la pesca y desarrollo de protocolos de emergencia para barcos que inadvertidamente capturen VME. La Comisión General de Pesca del Mediterráneo (CGPM o GFCM en inglés) ya ha adoptado algunas medidas preventivas, como la prohibición del arrastre de fondo por debajo de 1.000 metros de profundidad, ofreciendo protección a los hábitats más profundos de la cuenca mediterránea. Sin embargo y al contrario que otras RFMO, la GFCM no ha dado ningún paso para proteger los VME en aguas por encima de 1.000 metros en el Mediterráneo ni en el Mar Negro. Por ejemplo, los arrecifes de corales de profundidad siguen desprotegidos frente a los impactos de las pesquerías de fondo –como las de gamba blanca-, tanto en áreas en las que ya se conocen como en otras en las que se están descubriendo.

La semana pasada, Oceana participó en la segunda reunión del grupo de trabajo de áreas marinas protegidas del GFCM en Túnez. En la reunión, la FAO recordó las obligaciones establecidas por la Asamblea General relativas a la protección de VME y presentó su base de datos de VME online. Para Oceana fue un estímulo que la GFCM se interesara en tener en cuenta los VME e hiciera recomendaciones específicas en acciones prioritarias que hay que considerar para cumplir las obligaciones establecidas por las resoluciones de la ONU. Antes del fin de 2015, la FAO presentará un nuevo informe sobre el estado de la protección de los VME en todo el mundo, y esto debería contribuir a avanzar en su protección en el marco de las pesquerías del GFCM y más allá.

© OCEANA

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High tide and an entangled propeller

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