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Hola lectores, en el optimista supuesto de que haya alguno.

Estamos en Brindisi, Italia. Curioso puerto situado en una ciudad de unos 90.000 habitantes que, la verdad, no hacen mucho ruido. Gorka dice que ha visto en Google que Brindisi significa “cuernos de ciervo”,… no profundizaremos en la cuestión.

Por comentar algunas cosillas de este lugar os diré que hay aeropuerto, instalaciones militares aeronavales, un centro logístico de ayuda humanitaria de la ONU, una refinería, unas columnas romanas bastante grandes que marcan el final de la que fue la Via Apia del imperio que inventó las peleas de gladiadores y otras fortificaciones mas recientes que me recuerdan películas de guerra (de esas de los domingos a medio día, con grandes operaciones y ofensivas para tomar puertos estratégicos, con submarinos que rozan las redes sumergidas y alguna mina que milagrosamente no explota y un marinero de Arkansas, al que se le cae una llave inglesa justo cuando les están intentando detectar los barcos enemigos que son tan malos como torpes, por supuesto, … todo eso).

Sin embargo y en contra de lo que pudiera parecer por lo dicho anteriormente, es un lugar extraordinariamente tranquilo. A este remanso de paz ha llegado nuestro viejo amigo ROVERTO (… el ROV, claro, que ocurrente, que gracia me hago yo mismo!) pero esta vez “se ha comprado un chalé”. Me explico.

Por las dimensiones del Marviva Med, durante esta campaña, el dispositivo que acompaña al ROV se ha visto incrementado con un contenedor que cargamos en cubierta. Lo que en el Oceana Ranger, o en la expedición de noviembre 2007, montábamos dentro de la sala general (monitores, RACK´s, computadores, conexiones, cableado a discreción, puesto de mando y observación,…) esta vez será montado dentro de un bonito y funcional contenedor pintado de azul y con vistas al mar (… a menos de dos minutos de la zona de baño, carpintería norte, cocina americana, primeras calidades).

Además del contenedor, ha llegado también el winche oceanográfico que, instalado en la cubierta de navegación, soportará físicamente las inmersiones en las que esperamos alcanzar cotas de 600 metros o más si todo rueda bien.

La llegada del ROV con todo su acompañamiento técnico y las consiguientes operaciones de carga han convertido el Marviva Med por un par de días en una “pista americana” en constante movimiento… ¡Atención a la grúa, tío ponte el casco!

Usar el ROV en el Marviva Med va ha suponer un salto cualitativo. Todo se complica más que en el Ranger si miramos la complejidad de la instalación y el peso y volumen de los equipos periféricos pero, una vez instalado, podremos alcanzar profundidades hasta ahora no intentadas en el Oceana Ranger por posibilidades de espacio disponible en cubierta.

La operación también se dificulta forzosamente ante la distancia física entre los tres puntos fundamentales que gobiernan la inmersión: Puente del Marviva Med, Winche Principal y Centro de Control.

Aunque ya hicimos nuestras pruebas el pasado Noviembre, todos estamos tensos ante el nuevo reto para Oceana… “mas profundo, más riesgo, más misterio, más recompensa”

El ROV navegará de forma inteligente a 600 metros de profundidad siguiendo puntualmente los órdenes de su piloto, separados ambos por unas 300 toneladas de columna de agua. Llevaremos la luz allá abajo y nos devolverá el conocimiento, lugares concretos que el ser humano verá por primera vez,… Oceana de nuevo en la frontera.

A continuación:

Interview to María José Cornax August 11, 2008

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