Trawler, Strait of Sicily
© OCEANA/ IV

La combinación de sobrepesca y flota poco rentable comienza a ser frecuente en el Mediterráneo. Puede resultar contradictorio, ya que parece que cuanto más pescas, más ganas, pero la realidad es que las consecuencias de alcanzar determinado nivel de sobrepesca afectan a las personas.

Quien quiere pescar, lo que quiere es capturar peces grandes. Es así. Y el resultado es que la cantidad de peces de gran tamaño disminuye y tienes que pasar más tiempo faenando para asegurarte los mismos ingresos. Antes o después, tu objetivo empiezan a ser peces más pequeños, juveniles. Y aquí es donde arranca el problema: si los peces no pueden llegar a reproducirse, la cantidad de ellos se reducen aún más, se desequilibra el ecosistema y se esfuman los beneficios del pescador.

Esto ya está ocurriendo. Por ejemplo, en el centro y el norte del mar Adriático, la FAO ha alertado de que especies de gran consumo como la merluza y el lenguado están sobreexplotadas. De modo que no hay tiempo que perder.

Una buena solución para acabar con este círculo vicioso de la sobrepesca es reducir la mortalidad de los juveniles protegiendo las zonas donde los peces se reproducen y crían, los llamados “hábitats esenciales para peces”. Con este fin, Oceana se ha sumado a MANTIS, un proyecto con siete socios más (CNR, Conisma, OGS, WWF, IOF, Nisea and DFA)que investiga cómo mejorar la sostenibilidad de la pesca en el Mediterráneo central a través de una red de áreas marinas gestionadas.

El consorcio estudiará diferentes opciones de red y evaluará la magnitud del efecto desbordamiento, es decir, cuántos de los peces que crecen a salvo dentro de las áreas protegidas salen después al exterior, donde los pescadores pueden capturarlos. También recopilará buenas prácticas que se puedan reproducir en otros lugares.

Uno de los casos prácticos en los que se centrará la iniciativa será justamente el centro y norte del Adriático, y el otro, el Canal de Sicilia. Entre los dos concentran la mayor flota del Mediterráneo central.

El Canal de Sicilia es un punto de alta biodiversidad con zonas de puesta y cría de importantes poblaciones de peces comerciales. El año pasado, los países costeros lograron acordar un plan plurianual que incluye tres áreas cerradas al arrastre de fondo cuyo fin es preservar hábitats esenciales para la gamba blanca y la merluza. La medida, demandada por Oceana durante mucho tiempo, se basa en sólidas recomendaciones científicas.

Gracias a MANTIS, los investigadores estudiarán ahora cómo extender la protección a otros stocks pesqueros que sufren sobrepesca, como el salmonete, y despejar el futuro de peces y pescadores.

A continuación:

Borkum Reef Grounds

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