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© OCEANA/ Juan Cuetos

Las expediciones de investigación de Oceana constan de varios elementos para recolectar, identificar y documentar comunidades marinas que viven en el fondo oceánico. Un método que cubre todos estos elementos y que se utiliza mucho en las expediciones de Oceana es la recogida de muestras con draga. Aunque para los legos hacer una draga puede parecer algo así como  jugar con barro, en realidad es una de las maneras que tenemos de estudiar el fondo marino. Os sorprenderíais de lo rica que es la vida marina aquí. Hemos podido ver conchas, gusanos, esponjas, ofiuras, erizos y muchas más especies.

Esta tarea, básica en la investigación marina, es un proceso sencillo aunque poco atractivo que requiere coherencia, paciencia y rigor, ya que normalmente se repite varias veces al día durante la expedición. Tomando una parte del sedimento del fondo marino en diferentes zonas de estudio, los científicos marinos pueden tener una mejor perspectiva de los animales que lo habitan.

Los diferentes pasos del proceso

Durante la Expedición del Mar del Norte de Oceana, analizamos muestras de sedimentos en profundidades de hasta 500 metros utilizando una draga. El material se filtra después en un aparato especial parecido a una lavadora, que el equipo de la expedición ha bautizado como  "Grabator" (puedes leer sobre él en uno de nuestro anteriores diarios de a bordo) por la función que cumple. Un juego de cedazos dentro de la máquina nos ayuda a trabajar más rápido y de forma más eficaz, ya que una parte retira la arena y la otra desagua.

Una vez que se han lavado los sedimentos, podemos ver claramente e identificar con facilidad los organismos que residen en la muestra de lodo que hemos recogido del fondo marino. Después, los separamos en categorías (p. ej. todas las conchas a un lado y todos los gusanos marinos en otro grupo, etc.), las identificamos, las fotografiamos y las ponemos en tubos con alcohol para preservar los especímenes recogidos. Esta parte del proceso es la clasificación de las muestras, y tiene lugar en un mini laboratorio (¡la verdad es que es un auténtico laboratorio!), donde los científicos marinos registran y almacenan las joyas ocultas de la investigación oceanográfica.

¿Cómo puede ayudar la toma de muestras del fondo marino a salvar los océanos?

Probablemente ya te has hecho esa misma pregunta y la respuesta es que no lo hace de forma directa. Las muestras del fondo marino son un estudio complementario que nos aporta información sobre sedimentos y pequeños animales que no pueden recogerse o identificarse con ayuda de nuestra principal herramienta, el vehículo de control remoto (ROV), o los buzos profesionales que trabajan a profundidades de hasta 40 metros.

Como no existe mucha información, los datos sin procesar que llegan del análisis del fondo marino se pueden usar no solo para comprender mejor los hábitats marinos, sino también para encontrar mejores maneras de protegerlos. Esta información se comparte con gobiernos, científicos y ONG de los cinco países en cuyas aguas se está realizando el estudio (Dinamarca, Alemania, Países Bajos, Noruega y el Reino Unido). De hecho, los hallazgos recopilados por la expedición servirán para generar propuestas que esperamos contribuyan a concretar acciones para mejorar la protección marina de nuestros mares.

 

A continuación:

The power of communication for the work we do

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