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“Muchos pescan durante toda la vida sin saber que lo que persiguen no son peces.” — Henry David Thoreau

El pez espada, el único miembro de la familia Xiphiidae, es uno de los animales marinos más hermosos que habitan nuestros océanos: ojos azules, un largo pico y unos movimientos espléndidos; es espectacular. Es un pez tan magnífico que inspiró a autores como Hemingway y artistas de todo el mundo.

Si se le ofreciera la oportunidad, el pez espada podría llegar a medir 5 metros y pesar 650 kg.

Desafortunadamente, los peces espada que fotografiamos hoy mientras los descargaban del palangrero y los metían en el camión eran tan pequeños que se tuvieron que apilar seis peces en la báscula para llegar al peso total de 70 kg. Calculo que algunas de esas crías de pez espada, en los brazos de un pescador, sólo pesaban 9 kg; una diminuta fracción de su peso potencial.

La población de peces espada, como la del atún rojo atlántico, se halla en peligro de desaparecer. Las organizaciones ecologistas piden al público que reduzca su consumo de pez espada y atún rojo atlántico para conseguir un futuro sostenible de estas especies, pero también a causa de los altos niveles de contaminantes que hay en su carne.

Como señal de alerta, nuestros océanos se encuentran con problemas y nuestros mares se contaminan; la Dirección de Alimentos y Medicamentos de EE.UU. publicó la siguiente advertencia con respecto al consumo de pez espada:

“Sin embargo, los expertos de la Dirección de Alimentos y Alimentos recomiendan a las mujeres embarazadas o que puedan quedarse embarazadas que limiten su consumo de tiburón y pez espada a un máximo de una vez al mes. Esos peces contienen niveles mucho mayores de metilmercurio que otros peces de consumo común. Debido a que el feto puede resultar más susceptible…” ( http://www.fda.gov/fdac/reprints/mercury.html )

A continuación:

Canyons facing the Basque country

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