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A las 4 de la madrugada, con sólo las estrellas y la luna iluminando la oscuridad del mar, nuestro equipo de expedición Carlos Pérez, César Fuertes, María José Cornax, Gorka Leclerq y Keith Ellenbogen descendieron rápidamente por una escalera del Oceana Marviva Med a la zódiac que iba a 3 millas náuticas por hora.

Nuestro objetivo era usar la zódiac para acercarnos (a 20 m) a los rederos de deriva y fotografiarlos mientras capturaban peces pelágicos como el pez espada o el atún.

A bordo de la zódiac, a través de la oscura bruma del cálido océano que se mezclaba con la frescura del aire y la calma del mar, aceleramos durante unos veinte minutos hacia nuestro primer objetivo, el buque Santa Maria. En mar abierto, a medida que nos acercábamos a la red de deriva íbamos con mucho cuidado para no que la hélice no quedara enredada con la red, que era casi imposible de ver. En un instante, la hélice se enganchó en la red, pero César Fuentes lo solucionó rápidamente.

Llegamos al Santa Maria a las 4:35 horas y nos dimos cuenta de que ya había terminado de subir la red de deriva a bordo. En las frecuentes comunicaciones con el Oceana Marviva, Xavier Pastor nos facilitó las coordenadas de nuestro segundo objetivo: el redero de deriva Anna Prima.

Nuestro equipo, nervioso, situó la zódiac con cuidado para que pudiésemos fotografiar (tan bien como pudimos, ya que casi no había luz) cómo el buque subía la red a bordo.

Después aceleramos la zódiac por el mar Tirreno hacia nuestro objetivo, el Anna Prima. Durante los 15-20 minutos del enrollado de la red no observamos ningún pez pelágico. Quizás no pescaran ese tipo de pez o puede que ya no quedaran más en esa zona.

La pesca con redes de deriva es uno de los peores métodos de pesca, ya que estas cortinas de la muerte matan cualquier cosa que tocan.

Muchos de los buques italianos con redes de deriva que son conscientes de sus actividades ilegales han adoptado varias estrategias para evitar que se les fotografíen/graben en vídeo con facilidad. Últimamente los pescadores han empezado a subir las redes de deriva en noche cerrada y terminan antes de que salga el sol, a las 5 de la madrugada. Otra técnica para evitar ser fotografiados es cortar la red y volver a por ella más tarde ese mismo día. Por último, los rederos de deriva que se percatan de nuestra presencia (y han capturado un pez pelágico), cambian la dirección de la popa para impedir que nuestra zódiac fotografíe los peces.

Cuando salió el sol, a las 5:00 horas seguimos buscando rederos de deriva antes de volver al Oceana Marviva Med, y también recoger algún objeto de plástico abandonado en el océano.

 

A continuación:

Capes Matxitxako and Ogoño

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