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Blog Posts by: Thierry Lannoy

Salimos temprano rumbo a la isla de la Dragonera, donde realizamos dos inmersiones, una profundo en la mañana, y la segunda a unos 25 metros de profundidad.

Descubrimos primero una pared vertical al sur de la Isla Dragonera. Alrededor de los 20 metros de profundidad, nos cruzamos con un grupo de espetones. La visibilidad es excelente y nos permite apreciar la vida que rodea esta punta de la isla.

Realizamos un buceo tipo multi-nivel, subiendo poco a poco la pared, haciendo paradas en diferentes profundidades y observando varios tipos de vida marina a lo largo del ascenso.

Después de las excelentes inmersiones de ayer, zarpamos temprano para acercarnos a la isla del Farallón. Será el escenario de nuestro buceo hoy. Una pradera de posidonia rodea el islote, y sus paredes son el hábitat de especies comunes de esta parte del Mediterráneo: morenas, cabrachos, pulpos y  Parazoanthus.

Disfrutamos mucho de esta inmersión: el agua apenas tiene termoclima y no baja de 24 grados de temperatura, la visibilidad es excelente, y no se siente ninguna corriente. Además, la vida marina no deja de sorprendernos.

El día 21 de Septiembre, el equipo de buceo contactó al centro de buceo ZOEA, en Palma de Mallorca. Habíamos contado con los servicios profesionales de este centro de buceo en otras ocasiones, y se había destacado por la calidad de su atención y su interés en la educación y la protección de los arrecifes en las Islas Baleares.

Llegamos a la costa de Bari, en el puerto de Brindisi el día 15 de Agosto, fecha reservada en la mayoría de los países europeos para pasar unos días en la playa, y disfrutar de sus encantos…Todos estamos atraídos por el mar, por varios motivos, porque la Gran Azul nos llama, nos complace, y nos atrae : Aunque sus recursos parecen inagotables, porque son invisibles a los ojos de la gran mayoría de nosotros – y aun para los que trabajan de la mar – la realidad no es así : Es trágica, es cruda, y cruel.

Dejamos las costas de Córcega y las aguas tumultuosas francesas, para encontrar la paz del archipiélago de la Magdalena, en el norte de la isla de Cerdeña.

Si Córcega nos dejo una excelente impresión por la tranquilidad de las calles del Vieux Port de Bastia y las vistas espectaculares del litoral corso, Cerdeña presenta también un paisaje hermoso: Mucho relieve descubrimos también en esta parte del Mediterráneo. Montanas y acantilados que caen en el azul turquesa del mar, formando caletas y un contraste de colores precioso.

Las aguas de Cerdeña nos revelan un poco más de sus maravillas.

Hoy, salimos temprano del puerto de Cagliari, rumbo al Sureste, en busca de un bajo que nos llamo la atención por su posición aislada y situación dentro de una zona protegida, el bajo de Secca di Calerina.

Otra vez aquí para añadir algunas notas al diario de a bordo. Hasta ahora hemos recibido un extraordinario apoyo de los buceadores locales. La comunidad de buceo siempre se ha implicado mucho en la protección del mundo submarino y está más que dispuesta a contribuir a nuestra causa.

En Portofino, los técnicos de buceo nos facilitaron muchísimo la exploración de distintas zonas.

La exploración de los mejores puntos de inmersión del Mediterráneo, con especial atención en la ecología y la protección marina. ¿Qué mejor descripción del trabajo? Esta es nuestra rutina diaria a bordo del Oceana Ranger como buzos, y debo decir, buzos muy afortunados… Nos llevó un par de días conocernos unos a otros en tierra y luego bajo el agua pero, aunque vengamos de ambientes diferentes, el espíritu submarino está ahí…