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Blog Posts by: Keith Ellenbogen

Montando sobre las olas del barco de investigación Marviva Med a 10 millas náuticas por hora, mirando mar adentro, hacia Atenas, Grecia, el tiempo se detiene un instante cuando el aire se calma y el mar se vuelve tan transparente como el cristal. Con la quietud, llega una manada de delfines cabalgando las olas al lado del barco.

Frente a la costa siciliana hay flotas de “buques pesqueros con arpones” tradicionales con cables conectados a escaleras que a su vez están conectadas a puestos de observación (a 33 m por encima del nivel del mar) que sobrepasan la ciudad y los picos de las montañas. Desafiando la gravedad a 1 m de la superficie con una sensación similar a “caminar sobre el agua”, hay una escalera horizontal que se extiende 50 m desde la proa de la embarcación al puesto del arponero.

“Muchos pescan durante toda la vida sin saber que lo que persiguen no son peces.” — Henry David Thoreau

El pez espada, el único miembro de la familia Xiphiidae, es uno de los animales marinos más hermosos que habitan nuestros océanos: ojos azules, un largo pico y unos movimientos espléndidos; es espectacular. Es un pez tan magnífico que inspiró a autores como Hemingway y artistas de todo el mundo.

Si se le ofreciera la oportunidad, el pez espada podría llegar a medir 5 metros y pesar 650 kg.

Bien amarrado al noray, el Oceana Marviva Med se encontraba atracado en el puerto siciliano de Porto di Messina, Banchina G. Marconi. Desde el porto nuestro equipo de expedición María José Cornax, Gorka Leclerq y Keith Ellenbogen partieron en un coche de alquiler hacia el norte a lo largo de la costa siciliana para fotografiar los buques pesqueros con redes de deriva en Catania, Santa Maria la Scala, Stazzo, Riposto y Giardini-Naxos.

Con el Oceana Marviva Med estacionado frente a la costa de Sicilia fuimos con la zódiac gris a fotografiar las granjas de atún que hay en la bahía de Milazzo.

En esta expedición, Xavier Pastor, el jefe de expedición, y Carlos Pérez, director de operaciones/logística, informaron que el equipo submarino de fotografía/vídeo que si se presentaba la ocasión, intentaríamos saltar al agua y fotografiar los atunes rojos atlánticos dentro de las jaulas.

Sumergido en el mar Tirreno se halla el monte marino Secca del Capo, que se eleva sólo 5 m por encima de la superficie y se convierte en una isla. Su lecho marino desciende hasta los 100 m de profundidad.

Este monte marino es muy conocido como zona de pesca y el equipo de submarinistas de Oceana salieron esta tarde para fotografiar y grabar en vídeo la vida marina que lo rodea. El paisaje submarino era azul y hermoso, pero de nuevo carente de cualquier ser marino grande.

A las 4 de la madrugada, con sólo las estrellas y la luna iluminando la oscuridad del mar, nuestro equipo de expedición Carlos Pérez, César Fuertes, María José Cornax, Gorka Leclerq y Keith Ellenbogen descendieron rápidamente por una escalera del Oceana Marviva Med a la zódiac que iba a 3 millas náuticas por hora.

Nuestro objetivo era usar la zódiac para acercarnos (a 20 m) a los rederos de deriva y fotografiarlos mientras capturaban peces pelágicos como el pez espada o el atún.

Esta mañana, anclados a 15 minutos del Puesto de la Isla de Lipari, un equipo de cinco miembros de la tripulación lanzamos el bote hinchable (RIB) del Marviva Med para, discretamente, documentar los barcos de pesca con sus equipos atracados en el puerto.

En nuestra labor registramos al menos entre 10 y 15 barcos enmascarados como palangreros pero cargados con redes de deriva, probablemente utilizadas para actividades de pesca ilegales. Desde lo alto del puerto fotografiamos una serie de barcos de pesca con cabrestantes, lo que indica que están usando redes de deriva.

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