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Blog Posts by: Carlos Minguell

Esta tarde volvíamos a puerto tras finalizar una jornada “clásica” Draga/ROV/CTD/Draga/ROV/Draga, cuando divisamos el enorme cadáver de una ballena (probablemente un rorcual) flotando en superficie. Es irónico que no hayamos visto ni uno solo de estos gigantes en casi 50 días de expedición y acabemos viendo ahora uno muerto. Una pena.

Aprovechando que el estado del mar sigue siendo bueno, esta mañana hemos cargado el doble de tanques de aire en las neumáticas, junto a unos cuantos sándwiches, con la intención de realizar dos inmersiones en la costa mientras el Neptune permanece en mar abierto operando con el ROV y demás cosas de colgar.

Mar en calma, calor, pero no bochorno, y dos buceos en busca de cuevas. Creo que la mayor parte del personal de la expedición firmaría que todos los días fueran así. La primera inmersión normalita, pero la segunda ha estado curiosa: al intentar pasar un cabo al poco de comenzar, la corriente ha ido en aumento hasta que prácticamente no avanzábamos a pesar de que aleteábamos con decisión para ayudar al torpedo eléctrico que nos remolca bajo el agua. Tuvimos que descender hasta los -30m para poder remontar siguiendo el tortuoso relieve del fondo.

¡Hoy sí que se ha portado la campaigner! ¡Diario en día de buceo! Esto de compartir 20m2 a lo largo de 45 días le ha debido ablandar el corazón. Y no solo he buceado: por la mañana he ido a la compra con La Gran Cocinera Cristi y por la tarde hemos hecho ROV. Como ya no quedaba más día, el buceo ha sido nocturno y nos hemos dejado los ojos buscando pequeños animalitos en un fondo de posidonia y algas.

Contra todo pronóstico, al menos los míos, La campaigner me ha dicho que me toca hacer el diario un día en el que hemos trabajado con normalidad. A ver de qué me quejo yo ahora. En fin, que el mar mejoró respecto al viernes, que el ROV hizo tres inmersiones sin novedad y que incluso obtuvimos una muestra de una bonita estrella de mar cuya identidad está pendiente de confirmar. Hasta tuvimos una bonita puesta de sol y, previsiblemente, dormiremos como angelitos acunados por los motores del Ranger mientras este hace una batimetría nocturna de la zona prevista para mañana.

Hay poco que contar cuando el viento te mantiene en puerto todo el día. Antes de mediodía ya he terminado el trabajo atrasado de clasificación de imágenes, realizado las copias de seguridad y me he dado un baño en el mar aprovechando que el viento ha arrastrado hacia alta mar al ejército de medusas que había en la costa. Algo bueno tenía que tener el viento. Para ser sinceros, que haya podido ver el primer partido de España en la Eurocopa también ha sido cortesía suya.

Siendo el fotógrafo submarino, tiene gracia (De la maldita) que me haya tocado escribir el diario precisamente un día de buceo en el que no he podido bucear. Pero la campaigner ha sido inflexible con el turno de escritura y el resfriado lo ha sido con lo de bucear, así que aquí estoy: hoy hemos tenido un día gris y lluvioso, con el suficiente viento mañanero como para que los planes iniciales de ROV se transformaran en un buceo en busca de cuevas a lo largo de un impresionante acantilado al sur de la isla.

Anoche el pronóstico no auguraba nada bueno para nuestro último día de trabajo, pero al final Eolo se apiadó de nosotros y pudimos salir al mar, que no deja de ser una forma mucho más digna de terminar la campaña.

Para que nos vamos a engañar; un día de mala mar me viene bien para poner al día el procesado y los metadatos de las imágenes, algo que con la dinámica diaria de trabajo no me da tiempo a hacer. Lo malo es que hoy es el tercer día consecutivo sin poder bucear por culpa del viento y eso ya no tiene gracia alguna.

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